¿Por qué Buenrostro?

Andrés Manuel López Obrador hizo este movimiento simple y sencillamente para tener el control pleno del SAT

Verónica Malo Guzmán / Tres en raya / El Heraldo de México

Los analistas políticos y de opinión hemos fallado de todas todas. No pocos, incluso los que se venden como supuestamente muy bien informados, pronosticaron diversos cambios a ocurrir de inmediato en el gabinete del presidente López Obrador. En algunos casos podríamos contar con artículos que anunciaban más de 50 enroques. El hecho es de que ninguno llegó, y por lo pronto ninguno llegará.

Eso es lo que anteayer anunció el primer mandatario en una especie de brindis —sin alcohol— con todo su equipo de colaboradores.

Ya no los veremos reunidos en lo que resta del año; ni siquiera a unos pocos, pues finalmente podemos respirar tranquilos ya que AMLO suspendió sus conferencias de prensa hasta inicios del próximo año. (¡Buen regalo de Navidad, por lo que a mí respecta!).

Así, no se tienen previstos nuevos miembros de primer nivel a integrarse al equipo cercano del Ejecutivo federal..De hecho, ningún cambio propiciado por López Obrador ocurrió, con excepción del que ventiló como posible al incluir a Margarita Ríos-Farjat en la terna para suceder al ministro Eduardo Medina Mora en la SCJN. Y, por supuesto, la sustitución de esta por Raquel Buenrostro, antes oficial mayor de Hacienda y hoy titular del Sistema de Administración Tributaria.

En torno a esta designación, también columnistas y comentaristas han externado sus opiniones. Sin embargo, considero que ninguno ha atinado en señalar el verdadero motivo de la salida de Ríos-Farjat y la llegada de Buenrostro.

Y los analistas con información supuestamente de primera mano, proveniente de fuentes de alto nivel de Palacio Nacional, también erraron al creer que la sustituiría Rosalinda López y no Buenrostro, como finalmente sucedió.

Andrés Manuel hizo este movimiento simple y sencillamente para tener el control pleno del SAT, pues con una mujer con todas las credenciales técnicas y académicas, pero con cero disciplina política, le resultaba al Presidente muy difícil hacer de esa dependencia la extensión de su estrategia política y ya no sólo fiscal. No pocas voces, empezando por las provenientes del ámbito empresarial, se quejaban de la intransigencia y poca flexibilidad de Margarita.

El mismo López Obrador, que en ocasiones recibía a los afectados o que escuchaba sus lamentos, los refería con la ex titular del SAT para que les diera una opción justa y negociada. Esta los atendía con amabilidad, pero sin resolverles nada.

El Sistema de Administración Tributaria es una dependencia fundamental y estratégica; demasiado importante para dejarla más tiempo en manos de alguien que no adivinara la línea política del presidente López Obrador y los planes que tiene para su administración. Los que saben, conocen que Raquel Buenrostro es un personaje de todas las confianzas del mandatario, desde que este llegó a la Jefatura del Distrito Federal; alguien del nivel de los mismísimos Alejandro Esquer o Laurita Nieto. Esto es, una extensión de su mano.

POR VERÓNICA MALO GUZMÁN
VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM
@MALOGUZMANVERO

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