Popularidad no es sinónimo de eficiencia

El gobierno no debería estar para generar empleos directamente, sino para promoverlos. Ser un árbitro que aplique la ley y actuar como contrapeso

Georgina Trujillo
Georgina Trujillo / Heraldo de México / Columna Invitada

A través de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) del Gobierno Federal se dio a conocer hace unos días la intención de Estados Unidos por invertir más de 800 millones de dólares, a través de la OPIC (Overseas Private Investment Corporation), en proyectos energéticos en la zona sur de México; como parte de un plan general de desarrollo para el que se destinarán casi dos mil millones de dólares.

Con estos 800 millones de dólares se planea invertir en una planta de gas natural licuado, también un proyecto de energía eólica, así como impulsar a las pequeñas y medianas empresas. La OPIC es una institución financiera que moviliza capital privado para contribuir al desarrollo de zonas críticas. Atinadamente, en el Gobierno Federal hay algunos que no satanizan a la Iniciativa Privada y se dan cuenta de la insensatez que significa sobrecargar al Estado con programas asistenciales, que además no generan un desarrollo medible; siempre es preferible hacer alianzas con las empresas para compartir esta carga social.

Así deberían elaborarse este tipo de proyectos. Dejar que todos los ciudadanos, nacionales o extranjeros tomen las riendas de su propio desarrollo y se creen sus propias oportunidades. El gobierno no debería estar para generar empleos directamente, sino para promoverlos. Ser un árbitro que aplique la ley en los casos en que tenga que hacerlo y actuar como contrapeso ante los excesos de los mercados.

El Estado no está para hacerse cargo de las inversiones productivas de un país con el dinero de los contribuyentes. Mucho menos cuando esas inversiones se basan en proyectos de dudosa sustentabilidad, sin transparencia y además amenazan con grandes daños al medio ambiente, como Dos Bocas o el Tren Maya.

La idea de la OPIC por generar inversiones para el desarrollo parte también de una intención por mitigar un problema migratorio, que data de hace muchos años y que nunca ha tenido una solución simple (como han prometido, tanto la parte estadounidense como la mexicana). No se trata de reubicar a la Guardia Nacional para encarcelar a los migrantes y que ésta actúe de facto como el muro que tanto prometió Trump.

Las personas migran por la falta de oportunidades de crecimiento en su entorno local. Fomentar la productividad y la generación de oportunidades es necesario, pues la realidad se impone: Para que el problema migratorio se resuelva se tiene que atender la economía; para atender la economía, se requiere de dinero y que éste provenga de la Iniciativa Privada, no sólo del Estado.

Ojalá en el Gobierno Federal entiendan que su objetivo no es ser populares, sino ser un gobierno eficiente que genere programas y políticas públicas eficaces.

POR GEORGINA TRUJILLO

COLABORADORA

@GINATRUJILLOZ

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