Poncho Romo y los mormones de Monterrey

En los 90 influyó para evitar la construcción de un templo de esta congregación

Verónica Malo Guzmán
Verónica Malo Guzmán/ El Heraldo de México / Columna Tres en raya

Ante la tragedia de los LeBarón, Poncho Romo, después de la reunión de consejeros de Nacional Financiera, indicó que los asesinatos no deben ser magnificados. Justificó que los delincuentes cometieron esos atropellos porque iban drogados; complicada aseveración, dado que aún no aprehenden a nadie… Ni siquiera se ponen de acuerdo las autoridades en una sola versión, pero bien que saben que los criminales iban intoxicados. En fin.

No sé qué es peor, si estos justificantes o el que también se baraja: todo ha resultado, porque los menonitas son malos per se. Hace tiempo, chocó con los mormones en México, o al menos de eso se le culpó. En los 90, en Monterrey, cuando dicha congregación decidió construir un templo en un terreno por el que pagó una millonada, se le acusó de haber movido sus influencias para que no lo edificaran. Lo acusaron prácticamente todos los líderes de opinión regios. En ese entonces, el obispo de La Sultana del Norte protestó en contra de tratar así a sus hermanos cristianos.

Logró su objetivo: vendieron sus terrenos (con pérdidas); hoy el templo está junto al Club Hípico La Silla, propiedad del empresario.

Los diagnósticos deRomo sobre la comunidad mormona en ese momento fueron equivocados y hoy lo siguen siendo. Decir que, para una decisión de inversión, no es problema la violencia —¡contra los mormones!— o que ello no ha afectado a nuestros socios comerciales, por ejemplo. Pedir a empresarios que digan que hay confianza, que le mientan al Banco Central, o reiterar que vamos bien cuando no hay crecimiento económico.

Cuenta la leyenda que perdió su imperio empresarial porque los poderosos mormones de EU le hicieron la guerra financiera. Con qué no afecta la violencia ejercida contra esa comunidad, ¿verdad? Más allá de diagnósticos equivocados, son yerros y fracasos que buscan ser tergiversados. ¿Qué decir de la afirmación de AMLO de que los empresarios no deben tener tanto margen de ganancia? Se deja pasar lo ilegal como si nada, justificándolo porque están drogados, pero se ataca lo legal, porque es injusto e inmoral. El gobernar es basarse en leyes justas, que promuevan trabajo honrado, todos ganen y entre más , mejor. Administrar no es imprimir una falsa moralina que disfraza filias y fobias. Gestionar la estructura gubernamental no debe basarse en regalar dinero, en lugar de buscar la forma de crearlo.

Si la medicina es un correctivo, en esta administración pareciera que se le receta al saludable, mientras que al enfermo se le deja libre, se le prescriben abrazos y, con el argumento de no magnificar tragedias, se les espeta a las víctimas un simple qué pena.

Lamentable que triunfe una lectura de lo moral sobre lo legal. Para lo primero están los templos erigidos en nombre de un creador; el gobierno debe gobernar para todos. Y existen institutos que ayudan a mejorar la competencia en el mercado, pero de ahí a juzgar si los márgenes de ganancia son altos o injustos, es absurdo.

POR VERÓNICA MALO GUZMÁN
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@MALOGUZMANVERO

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