Política pública y deporte

La violencia es un cáncer que daña las entidades deportivas, y la marca país debe afianzarse en programas eficaces

Política pública y deporte

Estimado fan, no basta detectar un problema, sino que hay que enfrentarlo y, sobre todo, solucionarlo. La violencia es una expresión humana que debe controlarse no sólo en el deporte, sino en la vida cotidiana. Más allá de la buena intención, urge la instauración de políticas públicas.

Sacar de Argentina la Final de Copa Libertadores no alivia el problema estructural que vive ese país en torno a la violencia. El asunto persistirá y agravará hasta que Mauricio Macri deje de pensar como hincha y que con la investidura presidencial sea el principal promotor de una política pública que pueda contrarrestar tanto que hay fuera de control. Resultó inverosímil recibir sus declaraciones a la prensa donde sólo calificó de bochorno lo acontecido y se indignó más por los escupitajos de los hinchas que por los piedrazos lanzados al autobús xeneize. El expresidente del club bostero se tomó la libertad de opinar como fan. Sin duda, el control de la violencia debe tomarse como una responsabilidad compartida entre familias, deportistas, dirigentes, autoridades policiales, gubernamentales y medios informativos.

Es agradable que la casa editorial en la que colabora este columnista ofrezca espacios en toda su multiplataforma para profundizar en lo posible sobre el tema, en una época donde la premura por ganar la nota extingue el tiempo y la tinta para aportar investigaciones a fondo.

El segmento deportivo de jueves a cargo de este servidor en De qué va, en El Heraldo TV, conducido por Mariano Riva Palacio, dedicó ya dos bloques para este análisis. Desfilaron ya estudiosos del fenómeno de las barras y la violencia en el futbol, como los profesores José Samuel Martínez López y Miguel Ángel Lara, de la Ibero; Sergio Varela, de la UNAM; y el catedrático colombiano Alirio Amaya, quienes delimitaron y desmitificaron: la violencia en estadios no es algo que generan las barras y todos somos corresponsables. Algo que agradece un barrista auténtico también invitado, Carlos El Bióniko, quien además rompe con la visión general que pudieras tener de uno de estos personajes. Egresado del Instituto Nacional de Antropología e Historia, también es autodidacta y ya participó en diferentes seminarios de periodismo, marketing y deporte que organiza quien esto escribe.

El siguiente paso después de diagnosticar el problema es pasar a la política pública. En Colombia, Amaya fue el promotor de un programa nacional que al momento ha contenido el conflicto con buenos resultados.

Ver bien es verlo de manera integral, sugiere Varela.

El nuevo gobierno de México tiene ante sí esta gran responsabilidad, más allá del gusto manifiesto del presidente López Obrador por el deporte. Les toca a estas autoridades abrir brecha. De manera extraoficial: Juan Manuel Rotter asumirá las riendas de Indeporte en la CDMX. ¡Felicidades por sacarte la rifa de este tigrazo con tarea pendiente!

Por HÉCTOR QUISPE

TWITTER E INSTAGRAM
@HECTORQUISPE

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
OpiniónSacapuntas / Heraldo de México

Sacapuntas