Pobre México

El problema de la violencia que azota y lastima al país es Estados Unidos, no la pobreza

Pedro Ángel Palou / Heraldo  de México
Pedro Ángel Palou / El Heraldo de México

La frase atribuida a Porfirio Díaz, Pobre México, tan lejos de Dios tan cerca de Estados Unidos, no podría ser más cierta ahora a la luz de lo desatado por el cruel asesinato de la familia LeBarón (sabremos más, pero parece por ahora que los responsables son miembros de La Línea). ¿O será el agua el problema? Heineken, Alejandro LeBarón como diputado federal, consiguiendo concesiones de pozos y otras lindezas?

El 78% de las armas usadas por el narco en México vienen de EU, el flujo de efectivo y la fuerza brutal también. Como dijo Don Winslow para The Guardian, el problema de la violencia en México es EU y el capitalismo, la brutal explotación de los seres y los recursos. Años de remodelar el Estado de bienestar, el crecimiento de la tecnología y el poder de los aparatos gubernamentales del neoliberalismo han establecido una sociedad de lo precario.

Lo precario se ha vuelto condición y efecto de dominación. En nuestros tiempos posfordistas, neoliberales, lo precario no es un estado de excepción, sino la condición de normalidad que permite gobernar a través de la inseguridad.

Precaridad, así, designaría una dimensión ontológica de los cuerpos y las vidas. Una condición inexorable no sólo por nuestra condición mortal, sino precisamente por social. Precariedad, en cambio podríamos considerarla una categoría del orden que denota los efectos de ciertas compensaciones políticas, legales y sociales. Por ende, denota posiciones sociales de inseguridad y su jerarquización acompaña procesos de exclusión (Othering). Pero la tercera dimensión de lo precario, según Lorey, y la que más nos interesa a nosotros, es la dinámica de precarización gubernamental. Designa los modos de gobierno, desde la llegada de las condiciones capitalistas-industriales de producción, e implica desestabilización a través del trabajo asalariado y la desestabilización de la vida y los cuerpos. Sólo si entendemos esta precarización gubernamental podemos problematizar ciertas interacciones complejas entre los instrumentos de gobierno con condiciones de explotación económica y los nuevos modos de sujetivización y su ambivalencia entre sojuzgamiento y empoderamiento.

Ignacio Sánchez Prado piensa que la situación actual en México puede caracterizarse por el fracaso del modelo neoliberal implementado desde mediados de los 80 y cuyas medidas económicas tuvieron, como han llegado a documentar James Cypher y Raúl Delgado Wise, el efecto de debilitar tanto las estructuras de producción y acumulación, como la base laboral del país. Debilitamiento que abrió la puerta tanto a la expansión de las economías del crimen organizado como a la intensificación del flujo de migrantes hacia EU. La violencia desatada por la campaña militar calderonista es una evolución y crisis del estado de guerra, concepto con el cual Carlos Illades y Teresa Santiago describen las distintas violencias suscitadas por el Estado desde la guerra sucia de los 60 y 70 hasta hoy. La cuestión crucial radica en el hecho de que ambos movimientos han sentado las bases de una reorganización de la hegemonía neoliberal.

Hoy la polarización brutal culpa a AMLO de los LeBarón. No caigamos en simplificaciones, tampoco dejemos que la brutalidad nos silencie. Digamos basta a EU, a los cárteles, a la impunidad y la corrupción. Es el momento de un nuevo contrato social.

POR PEDRO ÁNGEL PALOU
COLABORADOR
@PEDROPALOU



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