Pluma y Plomo: Moctezuma

En esta columna se resume la vida de aquella figura; dicha aproximación explica el modo con que se mezclaron Europa y México

Pluma y Plomo: Moctezuma

Moctezuma es la encarnación de la tragedia mexicana. Generó una larga secuela de tal sentimiento, en la idiosincrasia. Su contrapartida como factor traumático, fue la Conquista. Porque en ella se nutren nuestros prejuicios. Nuestras creencias y opiniones sobre la caída de México-Tenochtitlan en 1521 siempre se expresan llenas de complejos y equívocos.

El cronista indígena Tezozómoc apuntó que Moctezuma nació y creció en Aticpac, en 1467. El único barrio de nombre parecido, en la actual ciudad, es el de Actipan, situado al sur, a partir de Río Mixcoac y hasta Parroquia. Los pueblos prehispánicos más cercanos a él fueron Xochimanca (lugar donde se ofrecen flores) y Tlacoquemécatl, que en náhuatl quiere decir lugar cubierto de jarilla (tlacote), arbusto con que se hacían flechas. Después de la Conquista ambos pueblos pasaron a ser haciendas.

Como decimos que en un primero de febrero ocurrieron tales y cuales acontecimientos, así el historiador Graulich señaló que en un año nahua de 1-caña nació Moctezuma, llegó a México Hernán Cortés en 1519, nació Quetzalcóatl y además, que en el mismo 1519 culminaría un siglo indígena de 52 años, ¡la edad que alcanzó Moctezuma! También, al cabo de un siglo indígena, se realizaba el ritual del Fuego Nuevo, que teatralizaba el terror cósmico de que no apareciera el sol nunca más. Señalamiento y coincidencia que son numerológicos y metafísicos, es decir, contenidos en las creencias religiosas y dificilmente demostrables.

De ahí el supuesto pavor que el arribo de Cortés le causara a Moctezuma, porque pudiera asociarlo al regreso del dios Quetzalcóatl que habría de cambiar de Edad o Sol y destronarlo. Si en 1519 se cumplía el ciclo que habría de dar paso a una nueva Edad, ello estaba representado plásticamente en la sucesión de las Edades en la Piedra de Sol. El gobierno de las Edades se alternaba entre Tezcatlipoca (dios nocturno) y Quetzalcóatl (diurno) que luchaban entre sí, y el vencedor gobernaba la siguiente etapa.

El quinto Sol gobernado por Tezcatlipoca/Moctezuma, debía ceder su puesto a la siguiente etapa que sería de Quetzalcóatl. En la Piedra del Sol, con cuatro cuadretes alrededor de un círculo están representadas las cinco Edades o Soles gobernadas: Tezcatlipoca; superior-izquierda, Quetzalcóatl; inferior-izquierda, Tezcatlipoca (como Tláloc); inferior-derecha, Quetzalcóatl (como Chalchiuhtlicue); círculo central, Tezcatlipoca. Y en este último Sol se cumpliría el tiempo del reinado de Moctezuma.

La sucesión de las edades es un tópico calendárico y religioso y cosmogónico: la rectoría de cada Edad era el resultado de la lucha de Tezcatlipoca con Quetzalcóatl. Esta pugna, generaba la fluencia del tiempo porque era la sucesión del día y de la noche transfigurada en una metáfora. El sol-Quetzalcóatl vencía, para imperar en una Edad, a la luna-Tezcatlipoca. Y viceversa. Esta creencia impregnaba toda la mentalidad azteca. En uno de sus derivados surgió la fiesta del Fuego Nuevo que teatralizó el terror cósmico de la muerte del sol. Posiblemente este mito estuvo también en la trágica inquietud de Moctezuma ante la llegada de los españoles.

Este era el mundo religioso que imperaba en la mentalidad de Moctezuma y que ni los conquistadores ni los frailes pudieron entender. Y este desconocimiento causó explicaciones improvisadas que asignó al último tlatoani azteca calificativos desdeñosos.

 

 

Por Luis Barjau

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