Pluma y plomo: Frente a frente Moctezuma con Hernán Cortés

Es ésta una de las imágenes más que dibuja el encuentro, en un punto llamado Xoluco. Ambos avanzaron hasta encontrarse de frente en Huitzilan (hoy frente al hospital de Jesús)

Columna Pluma y Plomo / Luis Barjau / Opinión El Heraldo de México
Columna Pluma y Plomo / Luis Barjau / Opinión El Heraldo de México

La imagen contenida en el Códice Florentino (Libro XII, foja 26) y diseñada por un tlacuilo o pintor –de los que ilustraron la obra de fray Bernardino de Sahagún–, se editó por primera vez en 1829 con el título de Historia general de las cosas de la Nueva España, se escribió en náhuatl en 1577, y 30 años después, en castellano.

En la imagen sahaguntina del encuentro destaca una Malinche retadora; un Moctezuma con reconcomio de un último reclamo, acompañado de sus azorados señores; un Cortés como el niño que rompió la loza fina del comedor.

A la izquierda, Cortés y sus hombres. Al centro, Doña Marina. A la derecha, Moctezuma; Cacama, señor de Texcoco; Tetlepanquetzal, señor de Tacuba; Itzcuauhtzin, gobernador de Tlatelolco, éste es el único que no está coronado con el xiuhuitzolli, mitra de los tlatoque, grandes señores. Los cuatro, descalzos, Moctezuma ricamente ataviado.

Cortés aparece afeitado, con un ramo de flores en las manos y de aspecto raro o infantil. El ramo y muchas bandejas de calabazas y jícaras, colmadas de flores, eran cortesía de reinado para los visitantes fuereños. Es considerable un pueblo que usa estos hábitos. Malintzin ricamente vestida a usanza tlaxcalteca, que alude a Matlalcueye, diosa del agua y de la montaña. Ya el volcán junto a Tlaxcala, antes nombrado como la diosa, cambió a La Malinche. Descalza como los señores mexicas, cuando siempre apareció calzada a la española, desde Chalchihuecan; su huipil de mangas abiertas centra al pecho un quincunce o símbolo sacro de los rumbos del mundo y los Soles o Edades. Al fondo, una casa que luego sería de Pedro de Alvarado.

Notable imagen, nada épica, ni festiva, ni solemne. Y acudiendo a la interpretación del lenguaje corporal, se podría aludir, sin tantos equívocos, a un Hernán mustio e insignificante. La Malinche sobresale en estatura y mira a los ojos a Moctezuma. Su mirada, ya que se prohibía dirigirla al monarca, es el primer acto de la Conquista: se atreve a mirar el rostro de quien fungía como dios en la teocracia.

Sobre este simbólico encuentro, cuya escena resume el arduo misterio del cruce de civilizaciones que habían permanecido desconocidas entre sí a lo largo de toda la historia del orbe, se tendió su testimonio narrativo en las referencias inmediatas, y que permaneció con su extraña versión hasta el presente. Cortés escribió al rey un año después, comunicándole un supuesto discurso de Moctezuma, dicho en su palacio al siguiente día del encuentro, en donde el tlatoani le cedía voluntariamente su trono. Lo que significaba sumisión de vasallaje hacia la corona. El Códice Florentino de fray Bernardino de Sahagún, así como el resto de las crónicas y estudios escritos hasta nuestros días, repitieron el increíble sentido de tal discurso.

Pero hay, desde luego, varios aspectos que abonan su descrédito: el discurso de Moctezuma, con seguridad, habría estado expresado con un muy alto lenguaje compuesto con los giros clásicos del protocolo cortesano mexica, salpicado de metáforas inaccesibles tanto para Malintzin (la lengua que hablaba era un náhuatl elemental, que usó en Painala, hasta los 12 años, y ejercitado sólo en el seno familiar, ya que en el lugar se hablaba popoluca), como para los españoles.

La faraute (traductora) habría vertido del náhuatl al maya-chontal, que aprendió en Xicalango, y que Jerónimo de Aguilar –el náufrago rescatado por Cortés un año antes–, que hablaba maya-yucateco, recibió para expresarlo en castellano a los oídos del español. Entre el maya-chontal y el yucateco hay diferencias lingüísticas, no obstante que ambas sean comprensibles entre sí.

Aunque el sentido de tal discurso siempre se repitió, en las crónicas, hay diferencias. Sahagún, declara que tal discurso no fue expresado al siguiente día del encuentro como dijo Cortés, sino en el momento mismo de tal suceso, y que La Malinche tradujo del náhuatl al español. Por su parte, las seguidas imágenes dibujadas en el Códice Florentino muestran al grupo de los españoles, con La Malinche entre ellos, que jalan del brazo a un Moctezuma reticente. En la siguiente imagen, un soldado español aprisiona al tlatoani.

ILUSTRACIÓN: ALLAN G. RAMÍREZ

Por Luis Barjau 

eadp 

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