Pluma y Plomo: En funciones de Huey Tlatoani

Moctezuma, como gobernante, reforma la corte, cambia los protocolos palaciegos y ordena cambios políticos y religiosos; además, reordena el protocolo cortesano

Columna Pluma y Plomo / Luis Barjau / Opinión El Heraldo de México
Columna Pluma y Plomo / Luis Barjau / Opinión El Heraldo de México

Moctezuma cambia la composición de los funcionarios que por sus orígenes populares había conservado su antecesor Ahuízotl, y ubica en los puestos más cercanos a sus parientes que pertenecen al grupo de los principales de diferentes reinos del altiplano central.

Está buscando la solidaridad de su linaje con objeto de hacer unidad en su mandato, pues ha visto la prevalencia de la línea familiar en la historia del reinado.

Él es sobrino y sucesor de Ahuízotl, nieto de Moctezuma Ilhuicamina, hijo de Axayácatl, el sexto tlatoani, y lejano descendiente de Acamapichtli el primero, que inauguró la tradición mexica del mando, separándose del dominio de los acolhuas del Cerro de la Estrella.

En el manejo de la simbología religiosa destacó la importancia primera de la deidad de la guerra, Huitzilopochtli, cuya representación fue dominante en la cumbre del Templo Mayor, donde su ídolo solamente estaba acompañado de la imagen de Tláloc.

En los diferentes salones de palacio (sobre el cual, a la caída de Tenochtitlan se edificó el actual Palacio Nacional del Zócalo) se proveyó con lujos de joyas, piedras preciosas, flores, tabaco, ropas ricamente bordadas de plumas y algodón, para los visitantes distinguidos y para los funcionarios locales.

La cocina para las fiestas frecuentes estaba abarrotada de carne de venado, conejo, liebre, todo tipo de animales e insectos comestibles, aves, guajolotes, gallinas, liebres; pescado traído de las costas y el blanco del lago; fruta, chile, cacao y todos los productos de los reinos sometidos.

Las paredes de las habitaciones estaban adornadas con penachos de plumas de colores y con escudos de madera recubiertos de algodón y de plumas. Los sillones o icpalli estaban recubiertos con pieles de jaguar y en una sala se pintaron murales que representaban las batallas del imperio. Pues el nuevo tlatoani destacó la importancia de la casa de los Moctezuma en la historia del gobierno imperial, dato que diversos autores han destacado.

Solís y Rivadeneyra apuntó sobre el genio, la inclinación militar y el dominio del arte de la guerra que tenía el tlatoani.

Cuando había que tomar las armas, su corte completa era parte del ejército. Para la guerra tuvo 30 príncipes vasallos y cada uno de ellos podía aportar hasta 100 mil guerreros.

Pero las referidas pruebas de su valor las tuvo personalmente el tlatoani en tres situaciones distintas, en Otumpan, donde propuso al rey viejo, que designara a un joven guerrero en la disputa; en un reto de Tlaxcala, que propuso el encuentro de 12 guerreros por cada bando y él se incorporó con los suyos habiéndose disfrazado. Y aún una tercera hazaña donde animó saliendo al frente a un grupo de los suyos que decaía frente al enemigo.

Tres victorias que confirmaron su valentía y arrojo guerrero.

En las ceremonias, reyes y señores danzan en el gran patio. Un tipo destacado del baile es el macehualiztli, donde se procura obtener el favor de los dioses con una serie de pasos reverenciales.

POR LUIS BARJAU

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