Pleitos de famiglia

Llegaron los ajustes de cuentas en los partidos tras la debacle electoral del 1 de julio

Pleitos de famiglia

# A Fuego Lento

 

Más allá de reacomodos naturales en los partidos políticos, tras los resultados de la elección del domingo, en el PRI y PAN iniciaron las noches de cuchillos largos y los pleitos de familia.

En Veracruz, el triunfo de Morena sobre el Acción Nacional terminó en un enfrentamiento entre el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares y su hijo Miguel Ángel, candidato a la gubernatura del estado.

El mandatario se negó a reconocer la derrota y hasta ordenó al Fiscal estatal, Jorge Winckler, preparar una estrategia para impugnar en tribunales la elección.

Echó a andar toda la maquinaria para intentar ganar en la mesa lo que no pudo ganar en las urnas; sin embargo, su vástago lo desobedeció y reconoció la victoria de Cuitláhuac García.

El abanderado de Morena agradeció el gesto, pero eso no fue suficiente, porque dijo que quien tenía que reconocer la derrota era el papá, que es quien tiene el control del estado.

Hasta ayer por la tarde noche la respuesta no había llegado y el pleito de la familia Yunes había quedado expuesto ante la opinión pública, sin conocerse aún el desenlace.

Quienes vieron al gobernador, dicen que nunca se le había notado un semblante como el que mostró después de la elección. La furia estaba a flor de piel.

En donde también se preparan para hacer un ajuste de cuentas, es en el CEN del  PAN. 

Gobernadores y legisladores velan armas para tomar por asalto la dirigencia nacional. Buscan desplazar a Damián Zepeda y al grupo que tomó el control para cobijar la candidatura de Ricardo Anaya.

Prevén que el queretano buscará refugiarse en el partido, pero dicen que no le servirá de mucho porque la disidencia ya está operando para echarlo cuanto antes.

Solo esperan que se oficialicen los resultados de la elección para iniciar la limpia. De hecho, ya tienen los nombres de posibles sucesores de Zepeda y descartan que el anayista Javier Corral, gobernador de Chihuahua, sea un candidato factible, porque su estado es un desastre en materia de seguridad y fue apabullado el domingo por Morena.

En el PRI también abrieron fuego. El oaxaqueño Ulises Ruiz responsabilizó de la debacle electoral al presidente Enrique Peña, a Enrique Ochoa y a Aurelio Nuño. E inició un movimiento nacional para promover una purga en el partido.

Mediante un largo comunicado, firmado por más de 200 integrantes de la corriente Democracia Interna, exigió a Peña que no se inmiscuya en la reconstrucción del partido y la renuncia de todo el Comité Ejecutivo Nacional.

Y es así como iniciaron los ajustes de cuentas tras la debacle electoral más grande en la historia de los otrora partidos más poderosos del espectro político nacional.

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Y como dice el filósofo Nomeacuerdo: La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva.

 

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