Piel delgadita

En la época de la falsa tolerancia, hay que cuidar nuestras palabras

Azul Etcheverry / Claraboya / Columnista de El Heraldo de México
Azul Etcheverry / Claraboya / Columnistas El Heraldo de México

En estos tiempos de falsa tolerancia, cualquier palabra nos puede cambiar la vida en un instante. Ya no existen las bromas. Ojo, no estaremos defendiendo o justificando a nadie, pero los días han cambiado mucho en poco tiempo. ¿No es cierto que cada año leemos decenas de comentarios sobre atentar contra los gobernantes y la gente que los apoya? Al menos los últimos 6 años, el chiste de tirar una bomba en el Zócalo estuvo presente. Evidentemente hay mal gusto y un sentido del humor que deja mucho a desear, pero esto no es nuevo; cuando el presidente era Peña Nieto nadie se ofendía, y al contrario, se generaba una lluvia de memes cada evento del expresidente. Hace unos días, una joven piloto publicó por enésima vez esta broma de mal gusto, sin embargo, en esta ocasión se le crucificó por hacer apología a la violencia, y hasta posible terrorista, con una campaña en su contra que terminó en una inhabilitación en la aerolínea para la que prestaba sus servicios.

A las horas, otro que fue víctima de sus palabras fue el historiador Pedro Salmerón, que hasta el día de hoy se desempeñaba como director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones Mexicanas, quien en un texto donde explicaba el contexto donde se dio la muerte del empresario Eugenio Garza Sada, donde tuvo a mal definir al grupo guerrillero como valientes jóvenes, lo que originó molestia en el sector empresarial, quienes entendieron el comentario como defensor del movimiento que acabó con la vida de unos de los empresarios con mayor compromiso social en la historia de México.

Evidentemente, Salmerón, quien al momento de escribir estas líneas ya ha sido sucedido en el cargo, con diccionario en mano, alegó en su defensa que la valentía no implica heroísmo o el hacer lo correcto, pero ya era muy tarde, una vez dicho algo no hay vuelta atrás. Ya no es una situación de intenciones ni pretensiones, peor aún para un servidor público. Cuidado con cada palabra y todas las interpretaciones que puedan darse a las mismas.

Lo anterior aplica en toda situación. Como anillo al dedo cae el ejemplo de la Selección Mexicana, que podría ver afectadas sus aspiraciones para jugar el mundial de Qatar 2022. ¿La razón? El grito que no se ha podido erradicar cada vez que un portero despeja el balón. No lo defiendo, pero todos sabemos que nada tiene que ver con discriminación u homofobia; está muy lejos de eso. Nada tiene de lindo ese grito, pero ya para tomarlo como ofensa, es que la piel se nos ha hecho muy delgadita. Ni modo, hay que cuidar nuestras palabras.

POR AZUL ETCHEVERRY
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@AZULETCHEVERRY


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