Picoteándose los ojos

En Palacio Nacional sospechan que los enfrentamientos en el gabinete han sido provocados por grupos empresariales

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Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México

Los roces en el equipo de Andrés Manuel López Obrador vienen desde la etapa de la campaña. Sólo que en ese entonces –hace un año-, la posibilidad de que AMLO ganara la elección presidencial era todavía un mero sueño para la mayoría de quienes integraban el gabinete, por lo que las diferencias no tenían la menor importancia.

Luchaban por un bien mayor: el triunfo del tabasqueño.

Además, Alfonso Romo, coordinador de todos ellos, llevaba con firmeza las riendas del grupo. Encabezaba las reuniones de trabajo y echaba a andar lo que el equipo llamaba un gabinete horizontal o multimodal, en el que diversas áreas (secretarías) se cruzaban. Cuando López Obrador ganó, las diferencias entre los integrantes del equipo escalaron. Comenzó la lucha por el poder.

La posición más asediada antes de la toma de posesión fue la Secretaría de Gobernación. Los embates llegaron a tal punto en esos meses, que Olga Sánchez Cordero pensó que no llegaría a sentarse en el Palacio de Cobián.

Han transcurrido dos meses y medio desde que el gabinete rindió protesta y de que el Presidente designó a su equipo más cercano. En ese lapso se han hecho públicos distintos enfrentamientos. El más escandaloso, el ocurrido entre Irma Eréndira Sandoval, titular de la Función Pública y Sánchez Cordero, por una propiedad (en Houston) que no apareció en la declaración de bienes de la ministra en retiro. También han trascendido otros desencuentros: entre Rocío Nahle, secretaria de Energía, y el director de Pemex, Octavio Romero; entre Romo, jefe de la oficina de la Presidencia, y Carlos Urzúa, titular de Hacienda; entre Yeidckol Polevnsky, presidenta de Morena, y Ricardo Monreal, líder de Morena en el Senado.

Visto y descrito así, por encimita, todo parecería reducirse a fuego amigo. A celos, ambiciones y lucha por el poder dentro del equipo del Presidente. Nadie lo descarta. Todo esto ocurre. Entre ellos están picoteándose los ojos.

Pero en Palacio Nacional ven también otras manos metidas, azuzando pleitos, intentando exhibir al gabinete y al propio AMLO. Y las sospechas recaen en importantes grupos empresariales y algunos de sus brazos operativos. De ahí, explican, la embestida del Presidente contra quienes considera que le están haciendo la guerra.

En esta batalla asoman, de uno y otro lado, figuras de la etapa salinista: por parte de AMLO, como brazo ejecutor –fue quien dio a conocer la lista de empresarios inmorales-, Manuel Bartlett, director de la CFE (adversario de Carlos Salinas en la candidatura por la Presidencia).

Por el otro, dos empresarios cercanísimos a Salinas: Carlos Slim y Claudio X. González. Personajes con quienes, a la fecha, tiene fuertes diferendos por distintas razones. Entre otros, la cancelación del aeropuerto de Texcoco.

 

 

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@marthaanaya

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