Con PET, ICH fabrica los armazones más baratos del mundo

El emprendimiento social combina los principios de negocios con el compromiso por el impacto social

Netlog

Conocí a Roberto Alvarado, fundador de ICH, a finales del 2015 en la final de The Venture en México, un concurso que promueve y apoya a emprendedores sociales de México y el mundo. Compartí silla de jurado con algunos otros miembros del ecosistema emprendedor y con los organizadores del evento.

Roberto y los demás finalistas hicieron una excelente exposición de sus logros, objetivos, resultados y planes a futuro, sin embargo; Grupo óptico ICH resultó triunfador porque fue quien comunicó mejor el impacto y la viabilidad de la iniciativa.

ICH es una empresa que produce lentes oftálmicos de bajo costo reciclando el PET; su innovación permite con sólo 18 gramos de este material, fabricar los armazones más baratos, según sus palabras, del mundo.

Lo interesante es descubrir cómo Roberto y sus socios encontraron en necesidades colectivas una oportunidad de negocio muy rentable social y económicamente.

Aquí los detonantes fueron tres: 40 millones de mexicanos necesitan lentes oftálmicos y 18 millones no tienen recursos para pagarlos; somos un país importador de armazones y en México, se desechan aproximadamente siete botellas de PET cada segundo, unas 100 mil toneladas por año.

Si conjuntamos un poco de emprendimiento, sentido social y mucha disrupción así es como surgen empresas como ICH, de un grupo de jóvenes emprendedores que se arriesgaron a pensar diferente al desafiar las reglas del emprendimiento tradicional.

Un emprendimiento social–disruptivo ayuda a resolver un gran problema; es escalable como modelo de negocios; es rentable y sustentable.

Hoy, los problemas de la humanidad y del colectivo son un insumo básico para que esta generación emprenda. El emprendimiento social combina los principios de negocios con el compromiso por el impacto social y demuestra tres características fundamentales: innovación, responsabilidad y sustentabilidad.

En ocasiones los emprendedores sociales son llamados locos por ir en contra de la ideología básica de un negocio (la ganancia) y por atender de manera creativa una problemática social. A este tipo de emprendedores les gustan los negocios y están seguros que el mundo puede ser un lugar mejor a través del aprovechamiento de las tecnologías y la ciencia; el punto está en encontrar la armonía entre ambos.

Siendo la creatividad la materia prima que ayuda a fomentar el desarrollo económico, social y ambiental de cualquier país, el emprendimiento social lo tiene muy claro al ser una fuente clave de empleo, desarrollo y productividad; un detonador de cambios significativos en los estándares de vida de la población y un acelerador de la innovación para la solución de problemas globales o comunes.

En México y el mundo son muchos los que están volteando a ver este modelo como la más genuina de las disrupciones y de volver a lo básico, al sentido de supervivencia, de recobrar nuestro instinto de satisfacernos como seres humanos y como sociedad, de generar cambios exponenciales.

Hoy, en este ecosistema emprendedor también somos muchos los dispuestos a apoyar tus ideas, tus iniciativas y a sumar juntos para encontrar modelos de emprendimiento escalables y que resuelvan las grandes causas de la sociedad, somos muchos los que queremos ser causa.

Encuentra en Facebook.com/MarisolRumayor algunos links de organizaciones que te pueden apoyar. ¿Y tú, eres un emprendedor social-disruptivo? Cuéntame de tu emprendimiento disruptivo en marisol.rumayor@gmail.com

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