Permeando con sororidad

Es tiempo de construir entre todas las personas un mundo donde el respeto y la justicia permeen este obsoleto estado de las cosas

Wendy Briceño Zuloaga / Columnistas El Heraldo
Wendy Briceño Zuloaga / Columnistas El Heraldo

La sororidad apela a creer en alianzas entre las mujeres, como otras experiencias de organización en los espacios privados y públicos. Es una respuesta ante los sólidos embates del poder, ése que nos catalogó como incapaces de ejercer ciudadanía, de configurarnos desde lo social o de dirigir los destinos de los pueblos. Las mujeres a lo largo de la historia hacemos sinergias, estrategias, alianzas con otras, aunque no todo ha sido documentado.

Cuando decían que las mujeres comentaban todo en el lavadero o en el río, falta precisar que ahí se organizaba y se decidía sobre el futuro, aunque el patriarcado lo denigrara.

Sistemáticamente han embestido contra todas, pues saben que si permanecemos unidas, el mundo avanza o se detiene de tajo. Lo han intentado por medio del rumor, el chisme, las inseguridades, la paranoia como instrumentos de control social. Que no se junten esas mujeres, ni en la plaza, ni en el gobierno, ni en los congresos, ¡sepárenlas!, parecen consignar.

Nos taladran con imposiciones patriarcales, hasta si disentimos de otras, en donde repiten una y otra vez: ¿Ven cómo son enemigas? No como nosotros. Los que sabemos cómo llevar el planeta avante. Aunque su sistema esté sobrecargado de violencias, guerras, embargos económicos, muros fronterizos o políticas públicas intransitables.

Es tiempo de construir entre todas las personas en su amplia diversidad, un mundo donde el respeto y la justicia permeen este obsoleto estado de las cosas.

Que más mujeres reivindiquemos las causas de todas, no significa que se prohíbe discernir, o se segregan las diferencias de pensamiento. Se trata de respetarnos y establecer que la de al lado es compañera.

Sabemos que en política la situación se incrementa y magnifica. Y así vemos cómo alevosamente, buscan rivalizar afectos entre una historiadora y una legisladora, o crear supuestas competencias entre actoras políticas. No caigamos en la trampa, si hacemos juego al patriarcado, todas y todos perdemos la oportunidad de impulsar nuevos liderazgos, de fortalecer el trabajo en municipios, estados y organismos nacionales.

Requerimos afinar la estrategia y multiplicar los esfuerzos para que todos los espacios ganados por vía paritaria sean representados dignamente. Hasta que no hagamos un cambio en la cultura organizacional y política, los avances a favor de pisos parejos se pueden ver estancados.

Han dicho que es imposible, pero demostraremos que con más mujeres en la función pública, vamos a cambiar y pacificar este país. Organizadas, informadas, capacitadas.

Y lo vamos a lograr con pactos colectivos fuertes, reconociendo en otras sus potencialidades y donde también hay grandes coincidencias, como la erradicación de todas las formas de violencia contra las mujeres.

En esto estamos juntas bajo un solo frente. Somos conscientes que los temas de la agenda nacional no son de hombres o mujeres, pero sí deben tener perspectiva de género y respeto a derechos humanos. Y con ello caminemos -como lo dice Marcela Lagarde- donde pacto, agenda y ciudadanía vayan de la mano.

POR WENDY BRICEÑO ZULOAGA

DIPUTADA DE MORENA PRESIDENTA DE LA COMISIÓN DE IGUALDAD DE GÉNERO

@WZULOAG

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