Quién manda aquí: ¿Riobóo o AMLO?

Sin el visto bueno de la agencia MITRE, el proyecto del aeropuerto en Santa Lucía nacerá muerto

Raymundo Sánchez  / Periscopio / Heraldo de México
Raymundo Sánchez / Periscopio / Heraldo de México

Poco importa, la verdad, que el empresario José María Riobóo, amigo y asesor del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, desconfíe de la reconocida agencia MITRE, sólo porque sus análisis y estudios indican que hacer un aeropuerto en Santa Lucía es inviable. Es su derecho no confiar en ella.

Lo que realmente importa es qué tanto caso vaya a hacer López Obrador a sus consejos, que en ocasiones tienen más pinta de caprichos. Porque si es cierto que su gobierno no tendrá nada qué ver con MITRE para la construcción de tres pistas (sí, ya no dos, ahora son tres) en la base militar, como lo anunció Riobóo ese proyecto lo puede dar, desde ya, por muerto.

Y no porque MITRE sea un organismo con el máximo prestigio, sin fines de lucro, con 60 años de historia y con la confianza de al menos 46 países. Eso es lo de menos. Lo de más es que, sencillamente, la Federal Aviation Admnistration de Estados Unidos sigue a pie juntillas sus consejos.

Si los estudios de MITRE indican que Santa Lucía no es apto para el aterrizaje y despegue de aviones, los estadounidenses le harán caso, porque no pondrán en riesgo ni a sus pasajeros ni a sus flotillas. Y ni Riobóo ni AMLO podrán convencerlos de lo contrario. Mucho menos, los inversionistas estadounidenses querrán invertir en esa obra.

A nuestro país llegan cada año, al menos ocho millones de turistas de Estados Unidos, que representan 57 por ciento de todos los visitantes internacionales que recibe México, con la derrama económica que eso implica. ¿Está dispuesto a perderlos?

Riobóo y López Obrador lo saben. Pero el primero nada tiene que perder y sí mucho que ganar, mientras que el Presidente electo ya no puede decidir sólo con base en su interés y el de los suyos, sino por el de los 119 millones 530 mil 753 mexicanos que gobernará a partir del 1 de diciembre.

Su decisión nos mostrará quién manda aquí.

 

 

EN EL VISOR: Vuelve el 1 de diciembre el México de la Presidencia imperial. Andrés Manuel López Obrador caminará entre vítores de sus seguidores, porras y confeti tricolor, de la Cámara de Diputados a Palacio Nacional, ya con la Banda Presidencial adherida a su pecho.

A las cinco de la tarde saldrá a pronunciar su discurso al balcón presidencial, que tradicionalmente se usaba sólo en la ceremonia del Grito de Independencia y el desfile militar, del 15 y 16 de septiembre, respectivamente. Además, gestionan que su festejo en el Zócalo lo amenice al trovador oficial y oficioso del régimen impuesto en Cuba por Fidel Castro, Silvio Rodríguez, uno de los contados cubanos que el castrismo hizo millonarios.

Mismo cantautor que el equipo de Claudia Sheinbaum busca que repita en el Zócalo el 5 de diciembre, cuando ella asuma la jefatura de Gobierno.

 

[email protected]

@R_SANCHEZP

 

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
OpiniónSacapuntas / Heraldo de México

Sacapuntas