Perdonar y avanzar

César_Cravioto
César Cravioto Romero / Comisionado para la reconstrucción de la CDMX

Es mejor pedir perdón y a partir de eso hermanarnos, reconciliarnos. Hacer una pausa, reflexionar, revisar para no generar más conflictos.

A todos nos conviene la búsqueda de una acción reparativa entre ofensores y ofendidos, como medida del proceso reconciliatorio de la sociedad.

Avanzar rumbo a un acuerdo general, y partir del perdón, transitar hacia la reconciliación histórica: es lo que el Gobierno de México pide al rey de España, Felipe VI, y al Papa Francisco como representante de la Iglesia católica.

Esto, porque en un par de años, en 2021, se conmemorarán 500 años de la toma de Tenochtitlán y 200 años de nuestra Independencia.

No podríamos nosotros conmemorar los 500 años sin ponerlos al corriente de lo que sucedió, dijo el Presidente Andrés Manuel López Obrador.

En nombre del Estado mexicano, el jefe del Ejecutivo hará lo propio y pedirá perdón por el exterminio de los pueblos yaquis durante el Porfiriato, por la represión a los pueblos mayas, y también porque tanto en el Porfiriato como en la Revolución hubo exterminio de la población china.

Estamos ante un proceso de cambio, una Cuarta Transformación, y requerimos de mucho perdón y de sanar heridas históricas.

Hay dos opciones: o nos enfrentamos o nos perdonamos.

Considero que debemos pedirnos perdón entre nosotros, y aceptarlo cuando alguien nos lo ofrezca; renunciar a la venganza.

Es necesario ofrecer perdón en todos los rubros: los periodistas que estuvieron a favor del régimen y lo solaparon.

Los políticos que tuvieron posiciones y erraron en el anterior régimen.

Los empresarios que entraron al juego de la corrupción para obtener contratos.

Los sindicalistas que abusaron al aprovechar las ventajas que les daba ser sindicato.

Los hombres debemos pedir perdón por el machismo cultural que se ejerce.

Pedir perdón a nuestros hijos por orillar a México a esta situación de agresión, guerra, e inseguridad que vivimos.

Todos estos procesos deben aceptarse y el perdón nos llevará al cambio, a caminar.

Lo anterior representa un parteaguas, un antes y un después, un ‘hasta aquí llegamos y a partir de aquí avanzamos de manera distinta’, hacia una transformación para no quedarnos detenidos en ajustes de cuentas.

Poner un punto final, terminar con la historia de la corrupción y la impunidad, con un gobierno que no permitirá que los funcionarios se aprovechen de sus puestos.

Pedir perdón y la reconciliación política, son dos medidas reparativas para enfrentar el pasado y lo que esté por venir.

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