Peña y el PRI: temblor y costos políticos

La historia de este boomerang que salió de la mano de Enrique Ochoa expresa parte de los resabios de un viejo régimen

Pocas cosas deben frustrar a un político como cometer un error de cálculo, en el momento menos indicado. Eso puede estar sucediéndole al PRI de Enrique Ochoa, llamado a cuentas en Los Pinos.

Hace unos días, a propósito de una conversación telefónica que tuvieron por otro asunto de llamadas y censuras, Francisco Guzmán, jefe de la Oficina de la Presidencia, le dijo a Enrique Ochoa que los puntos, la percepción o lo que fuera que intentó ganar abanderando la renuncia de los partidos al presupuesto, ya tuvo costos y consecuencias.

–Propusiste renunciar al presupuesto y nos subimos, propusiste la desaparición de las diputaciones plurinominales y nos subimos –le dijo Guzmán–. Pero ambas propuestas no fueron bienvenidas y provocaron una ola de críticas al partido y al gobierno peñista.

Guzmán pidió al líder del PRI que una vez que el partido cedió una parte de su presupuesto para ayudar a los damnificados, se haga cargo ahora de diseñar una estrategia para que la dirigencia priista pueda restituir los 258 millones de pesos que donó para ayudar a la reconstrucción y que serán muy necesarios en el inicio de la campaña por la presidencia.

La historia de este boomerang que salió de la mano de Enrique Ochoa expresa parte de los resabios de un viejo régimen.

Tras el terremoto del 7 de septiembre, Andrés Manuel López Obrador anunció que donaría una parte del presupuesto de Morena para ayudar a las víctimas en Oaxaca y Chiapas. Luego, con el temblor del 19 –mientras el Peje desaparecía en los días de furia social contra los políticos–, Ochoa olfateó y abanderó la propuesta de la renuncia de los partidos a los fondos públicos. Entonces, el INE, que le había advertido al Peje que no podía disponer de esos fondos, cambió de posición y se plegó a la propuesta de Ochoa.

El mal cálculo de la renuncia del presupuesto y la muerte a las diputaciones plurinominales es una mala noticia para el PRI y el presidente, porque refleja un acentuado rechazo social al oportunismo político de los partidos y de manera relevante del PRI, en vista del protagonismo de Ochoa precisamente cuando está por comenzar la pasarela de los aspirantes a la candidatura a la presidencia.

El otro asunto de llamadas y censuras que el jefe de la Oficina de la Presidencia discutió con Ochoa, tiene que ver con la salida de Leonardo Curzio de Núcleo Radio Mil.

El líder del PRI dijo a Guzmán que había empezado a hacer llamadas para poner un alto a los periodistas y los medios que se estaban pasando de la raya en sus críticas al presidente Peña y el gobierno.

Guzmán recordó las palabras de Ochoa cuando el miércoles 4 de septiembre Curzio anunció que dejaba su espacio por presiones para que se deshiciera de dos colaboradores.

Guzmán le preguntó y Ochoa respondió: Te juro que yo no fui.

 

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