Peña: Sexenio de corrupción e impunidad

Peña entregará una nación saqueada, insegura, violenta, económicamente deprimida y con la certeza social de que quien la hace no la paga


Le restan 20 meses precisos al sexenio de Enrique Peña Nieto, pero está ya definido el binomio con el que pasará a la historia: Corrupción e impunidad.

No es una conclusión prematura ni prejuiciosa, sino la evaluación verificable de la obra de un grupo de políticos encabezados por Peña que llegó mal al gobierno y que terminará peor. De punta a punta, será –es ya– otro sexenio perdido para la nación.

Inició Peña con la trama de su elección comprada, sepultada por la arquitectura institucional para la impunidad, y cerrará su gestión exhibido por sus componendas con OHL y los sobornos de Odebrecht en Pemex, cuyos 5.5 millones de dólares a cambio de contratos de este gobierno no llegaron sólo a Emilio Lozoya Austin, director de la desmantelada petrolera, sino más arriba.

Peña entregará una nación saqueada, insegura, violenta, económicamente deprimida y con la certeza social de que quien la hace no la paga. Aun si él alega que está limpio — la Casa Blanca-Higa lo exhibe– , no hay modo de que evada las complicidades en el saqueo al patrimonio público.

Un gobierno, cuando la solapa, auspicia la corrupción.

Peña se sabe repudiado y, deshonroso de su investidura de jefe de gobierno y de Estado, se muestra insolente con sus gobernados. La crisis está en sus mentes, regaña. Ningún chile les embona, insulta quien poco ha hecho para ganarse, si no la admiración, el respeto.

Y menos cuando soslayó frenar a la generación nueva que ha sido parte del proceso de renovación del PRI, y también a mandatarios de oposición proclives al robo e irresponsable manejo del erario.

Los mil 36 millones de pesos para la fundación Juntos Podemos, creada por la panista Josefina Vázquez Mota, son otro botón de la corrupción política que mancha también a Peña: Él ordenó entregárselos para promoverse sin rendir cuentas, ni ella ni él.

Por la corrupción y la impunidad se cometió la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y por estas dos lacras florece la narcopolítica, crimen y política que se entrelazan y confunden.

En 20 meses, sueltas las amarras, emergerá más información que alcanzará a Peña y a sus cómplices, aunque él ya está a salvo: Logró, con el aval del PAN, que el Sistema Nacional Anticorrupción no sancione al Presidente de la República.

De lo que Peña no podrá escabullirse es del dictamen social sobre su gestión: La corrupción inaudita y la impunidad plena…

Bienvenido El Heraldo de México en su nuevo ciclo. Gracias por acoger esta columna.

Gracias por opinar: @alvaro_delgado

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