Trump busca cambiar la realidad

A pesar del poco apoyo incluso de legisladores republicanos, insiste en que habrá muro en la frontera de EU con México, pase lo que pase


En el mundo paralelo donde vive Donald Trump la gente racista no es racista, los rusos no tuvieron que ver con las pasadas elecciones presidenciales, Trump heredó un desastre de Obama con Clinton como culpable de todo, y México pagará por el muro fronterizo aunque Trump tenga que amenazar al pueblo estadounidense para que eso pase.

Por: Patricia Guadalupe*

A pesar del poco apoyo incluso de legisladores republicanos, insiste en que habrá muro en la frontera de EU con México, pase lo que pase, y esta semana aumentó su retórica al grado de amenazar que cerrará funciones del gobierno federal si el Congreso no le da fondos para construirlo. Desde un principio, el gobierno mexicano señaló por supuesto que pensar que México pagará por el muro son alucinaciones de Trump, y es frecuente que el expresidente mexicano Vicente Fox salga en la televisión estadounidense para burlarse de aquél y decir con mucho sarcasmo – y hasta palabrotas – que Trump vaya a otro lado con ese cuento chino.

Pero el muro es una promesa de campaña que Trump hizo a sus seguidores, y los más fervientes lo siguen apoyando por más descabellada que sea la idea, por eso fue al estado de Arizona, y fue recibido con vítores y gritos de alegría justo cuando mencionó que cerraría el gobierno si los legisladores estadounidenses no le dan los fondos.

En ese mundo paralelo también vive gente que no sabe que al presidente no le corresponde detener funciones del gobierno, eso es algo que le tocaría al propio Congreso. Pero los hechos y las verdades cuentan poco en este caso.

Para sorpresa de nadie, la amenaza de cerrar el gobierno cayó como bomba en Washington, que vivió una época dura cuando hace varios años la mayoría republicana, por sus pantalones, cerró el gobierno y dejó a mucha gente por semanas sin poder cobrar ni siquiera su cheque de retiro del Seguro Social.

Obviamente los demócratas inmediatamente criticaron a Trump y afirmaron que una amenaza de esa índole era para burlarse del presidente y que simplemente no hay fondos para un muro que nadie, salvo Trump y su fanaticada, quieren. Las críticas también vienen de los republicanos, en particular de los que enfrentan reelecciones el año que viene; para ellos el tema de un muro es un tremendo dolor de cabeza.

El congresista republicano Bill Hurd de Texas tiene el distrito fronterizo con México más grande en toda la Cámara baja, y estos días ha viajado de pueblo en pueblo hablando de lo innecesario y costoso que sería una barrera fronteriza. Seguramente el que ya tenga varios contrincantes demócratas que buscan sacarlo de su escaño tiene mucho que ver con su punto de vista.

Incluso muchos residentes en la zona fronteriza que apoyaban la idea de un muro ahora dicen siempre no, tras enterarse que el gobierno tendría el derecho a quitarles sus tierras para la construcción. Pero la Casa Blanca sigue como Don Quijote tras una fantasía, y esta semana la portavoz del presidente reiteró que México pagará por el muro: los reporteros que cubren la Casa Blanca le preguntaban si la amenaza de cerrar el gobierno quiere decir que Trump ha abandonado la idea de perseguir el pago, y la secretaria de prensa, Sarah Huckabee Sanders, dijo por supuesto que el presidente nunca ha dicho que México no pagará. ¿Pero y la amenaza de un cierre gubernamental?

Se discuten todas las posibilidades, contestó la portavoz, sin dar mayores detalles. Porque en ese mundo paralelo, detalles y realidades no cuentan y la falsedad vuela y tiene alas.

*Periodista

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