Paternidad

El Rebaño Sagrado perdió los dos clásicos ante su odiado rival, el América, lo que confirma una crisis

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No sé si todos, pero cuando menos los aficionados a las Chivas, sí odian más al América a partir del sábado anterior. Y con justa razón.

Un equipo de la prosapia y raigambre popular como el Guadalajara -independientemente de lo modesto de su nómina-, no puede arrastrar el prestigio de manera tan abyecta como ocurrió ante las Águilas del América en el par de clásicos consecutivos que se jugaron en Copa y Liga.

Se cumplió aquel refrán instaurado por don Fernando Marcos, cuando afirmó que iba a cambiar la lada de Guadalajara a 2-0-2-0.

Y si el aficionado común, el de a pie, está molesto, quiero pensar que en la directiva rojiblanca ya se han encendido los focos de alerta, aún cuando se haya dado el consabido (y temido) espaldarazo al técnico paraguayo José Saturnino Cardozo, cuya gestión como entrenador chiva ha sido, por decir lo menos, mediocre.

Urge, pues, que se reporte el jefe en Verde Valle. Para bien o para mal, Jorge Vergara suele dar equilibrio en momentos de turbulencia, como el que ahora vive el equipo tapatío.

Chivas no necesita de la fanfarronería de José Luis Higuera ni de la impericia del bien intencionado cuanto novel Amaury Vergara. Menos de la caballerosa abulia de Mariano Varela.

Esperemos que Jorge no esté tan enfermo como se especula, y que su ausencia se deba a que esté atendiendo los negocios que verdaderamente le dejan dinero, pero su presencia es necesaria.

Es imperativo que el Club Deportivo Guadalajara vuelva a los primeros planos del futbol nacional.

El par de juegos contra el América fueron el detonante de una crisis largamente anunciada.

Las malas gestiones, la salida de Rodolfo Pizarro, la poca transparencia en los movimientos de la directiva y la opacidad en la salida del técnico argentino Matías Almeyda han formado un todo tan patético, que hoy el equipo está hundido en la mediocridad absoluta.

Las Chivas Rayadas del Guadalajara ocupan actualmente el undécimo lugar en la tabla de posiciones, con un total de 15 puntos, tras 11 jornadas disputadas.

Aún a pesar de lo mediano que ha sido su torneo, tienen opciones de Liguilla, pues se encuentran a sólo dos unidades del Pachuca, que es octavo.

El receso por fecha FIFA debe servir a directiva, cuerpo técnico y futbolistas, para replantearse infinidad de cuestiones y sacar el barco adelante.

Si el Rebaño Sagrado no contiende por el título, se habrá consumado otro fracaso mayúsculo, lo cual, desde ningún ángulo, le vendría bien al futbol mexicano.

Quien quita y en Liguilla el chiverío se vuelva a ver las caras con el odiado rival, ese que ejerce desde hace tiempo una marcada paternidad sobre sus tres hijos: Pumas, Cruz Azul y Guadalajara.

 

Por JORGE MURRIETA

@JORATLA

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