Parrilladas de diciembre

Que el Guadalupe-Reyes comience ya, ¡con moderación en la sangre y abundancia en el marinado!

Parrilladas de diciembre

Ya llegó diciembre, la temporada de fiestas y, con ella, las enormes ganas de cocinar, salir con amigos y familiares para recapitular un año lleno de emociones. A veces me toca como invitada, pero, la mayoría de las ocasiones, mi casa se vuelve punto de encuentro, y es cuando nace la enorme disyuntiva de una anfitriona como yo: qué sirvo. Así, comienza esta historia. Diciembre cansa en sabores y hay que renovarse, por eso pensé en el clásico BBQ. Sabores a humo y descanso de tanto cranberry, recreo a los romeritos. Bendigo y celebro las parrilladas de diciembre.

La cultura del barbecue en México no es nueva. He tenido maravillosas carnes asadas en Nuevo León, en Baja California y en Sinaloa –las que recuerdo memorables-. Y así,  pensando en esos sabores que desde hace mucho tiempo me remontan a grandes comidas con buenos amigos, me sentí inspirada para organizar tremendo evento decembrino, sabroso y diferente.

Un recalentado en el que las tortas de pavo se asan al carbón, siempre con papas y camotes con mucha mantequilla y sal con insectos de mis amigos regios, y algo de romero. Y sí, el postre, por qué no, se toma cerca del fuego con ponche caliente –con piquete de whiskey-, y los mejores quesos de Querétaro. En la sencillez está el éxito, menos es más.

Uno de los secretos mejor guardados para hacer buenísimas parrilladas y recetas de BBQ me lo dio una gran amiga norteña que, celosa, se negaba, y cedió después de conocer mi veneración por su mezcla que resultaba en las más jugosas carnes y los más deliciosos camarones de profundidad. Unas onzas de Jack Daniel’s Old No.7 vertidas en el marinado de la proteína de elección levantan el sabor, lo hacen dulzón y perfumado: un éxito. Desde entonces, siempre tengo una botella de Jack esperando sigilosamente a ser usada remontando a la cocina del sur de los Estados Unidos -o bien para preparar un americano, cocktail favorito de los hombres de mi casa-.

Cerremos el año llenos de gozo, pero también de nuevas ideas. Que el Guadalupe-Reyes comience desde ya, con moderación en la sangre y abundancia en el marinado.

Auguro mucha felicidad.

 

Por Valentina Ortiz Monasterio

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