Parafernalia

Calderón inauguró su sexenio declarando una guerra, López Obrador ha hecho lo propio

Jorge Camacho / Diacrítico / Heraldo de México
Jorge Camacho / Diacrítico / Heraldo de México

 

Todo indica que la apariencia es la apuesta del Gobierno. El gesto y la pose operan como repuesto en ausencia de directrices políticas firmes. Si merece reconocerse el combate del Estado al robo de combustible, la atención que acapara invita a conjeturas. A petición del Gobernador de Michoacán, el Presidente Felipe Calderón inició la lucha en contra del crimen organizado. Esa decisión valió que se denominara la guerra de Calderón. El huachicol detona un nuevo enfrentamiento entre los mismos actores con distintos nombres: el Gobierno Federal y el crimen organizado. López Obrador se ha cansado de hablar de la guerra de Calderón. Contra pronóstico, ha comenzado la guerra de López Obrador. Es irónico que el nuevo Presidente replique casi literalmente las estrategias de su antecesor. Las mismas críticas que AMLO dirigió a las políticas del Gobierno de Calderón en materia de seguridad son aplicables al pie de la letra a él mismo. La contradicción exhibe la demagogia de Andrés Manuel y lo presenta como un candidato irresponsable y superficial, únicamente interesado en asaltar el poder por cualquier medio. Si Calderón inauguró su sexenio declarando una guerra, Andrés Manuel ha hecho lo propio. A debate no está la conveniencia del conflicto, sino la confusión que erosiona la credibilidad del actual Presidente.

Con los reflectores sobre los huachicoleros, una serie de acontecimientos se deslizan por detrás de la parafernalia, a espaldas de la ciudadanía: el dispendio derivado de la cancelación de NAIM; la opacidad relativa a la situación de los migrantes centroamericanos en la frontera norte; los problemas generados por la construcción del Tren Maya; el recorrido legal de una Guardia Nacional desdibujada en los últimos días; la inhibición del Gobierno Mexicano en los acuerdos del Grupo de Lima. Demasiados frentes abiertos, muchos asuntos incómodos, que por arte del huachicol han desaparecido de la conversación pública. Andrés Manuel acusa a Felipe Calderón de desencadenar la guerra en contra del crimen organizado para legitimarse. Parece que AMLO utiliza el enfrentamiento en contra de los huachicoleros para ocultar la incompetencia del Ejecutivo. Un nuevo asunto irrumpe con una discreción que desmiente su importancia: la designación del nuevo Fiscal General, Gertz Manero, prevista para el 16 de enero.

 

Diacrítico. Se antoja que el combate al robo de gasolina ha surgido en el momento indicado para comodidad del Gobierno Federal. Uno no sabe muy bien si esta guerra se detona con las mejores condiciones para enfrentarla u opera como cortina de humo que esconde otros intereses y ampara otros propósitos.

 

 

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@camacho_jorge

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