Panenkismo galopante

Cobrar penales al estilo Penenka, como lo hicieron los americanistas Romero y Cecilio, es un riesgo y una temeridad


El primer penal marcado a favor del América en el partido contra los Pumas, lo cobró Silvio Romero al estilo Panenka. El balón giraba tan despacio que le dio tiempo al portero Saldívar de rehacerse y desviar el tirito en un lance felino. No cabían los insultos de los defensas universitarios a Romero, pues ese tipo de cobros implican burla al adversario. Increíblemente, su compañero Cecilio Domínguez cobró de la misma manera otro penal en el segundo tiempo. Pero Cecilio acertó con un disparo bombeadito. Saldívar no resistió la tentación de vencerse hacia un costado, y entonces se decretó la victoria azulcrema.

El checo Antonín Panenka estrenó el cobro de vaselina y al centro en la Final de la Eurocopa de 1976, contra Alemania. Le metió el penal al legendario Sepp Maier. Panenka sorprendió al mundo por desparpajado y atrevido. Se requiere de la sangre fría de una lagartija para ejecutar un penal de esa manera. El cobrador aprovecha que la mayoría de los porteros tratan de adivinar la dirección del balón, en su intento por ganarle centésimas de segundo al chut. Aún atinando en el rumbo del esférico, es prácticamente imposible que el portero lo desvíe o lo ataje cuando éste lleva suficiente potencia y buena colocación. En el cobro a lo Panenka el balón vuela despacio, no necesariamente más rápido que el movimiento del portero.

Las circunstancias condicionan los cobros panenkianos. La excepción la marca Sebastián Abreu, quien se la jugó con un cobro así bajo la máxima presión para colocar a la Selección de Uruguay en Semifinales del Mundial de Sudáfrica 2010.

 

COMODINES. Los dueños de los equipos dieron su respaldo a Juan Carlos Osorio como técnico de la Selección Mexicana de aquí al Mundial de Rusia 2018. Con este espaldarazo, ya saben a lo que le tiran. El estudioso y sofisticado entrenador colombiano no modificará su método de rotaciones, basado en el tiempo de recuperación física de los jugadores para integrar un equipo de comodines, donde titulares y suplentes se confunden en una nebulosa.

Lo cierto es que tanto cambio aleja a la Selección de un funcionamiento colectivo. Las rotaciones y sobre todo las improvisaciones de Osorio recuerdan a los gabinetes de los gobiernos mexicanos, donde un mismo servidor público puede brincar de una secretaría a otra completamente distinta en un abrir y cerrar de ojos.

 

LETRA MUERTA. El delantero puma Nico Castillo habló de robo, corrupción y ayuda arbitral al América en el partido de la Jornada 3. Insinuó que el árbitro Yair Miranda fue comprado. En efecto, nunca hubo penal en la supuesta falta de Alcoba sobre Oribe Peralta, pero hablar de una fechoría del silbante es desproporcionado. Nuevamente se pone a prueba la utilidad del Código de Ética, bonito adorno, texto inútil y quijotesco que nadie pela. Nico tendría que probar las suposiciones que hizo, so pena de ser castigado.

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