PAN-ilandia

A pesar de haber perdido dos gubernaturas, ellos dicen que ganaron votos

Alejandro_Cacho
Alejandro Cacho / Touché / Heraldo de México

A pesar de la penosa y humillante derrota electoral del pasado domingo en Puebla y Baja California, Marko Cortés, y su camarilla parece que viven en PANilandia.

Sólo así puede explicarse que a pesar de haber perdido DOS GUBERNATURAS, ellos dicen que ganaron votos.

No es fácil comprender que cuando el PAN dejó de gobernar en un sólo día a casi cinco millones de mexicanos, Marko Cortés y sus cuates dicen que recuperaron terreno frente a la elección presidencial del año pasado.

A cualquiera deja estupefacto que ante la deshonrosa pérdida del gobierno bajacaliforniano, el primer estado que ganó Acción Nacional y que mantuvo durante tres décadas, Markito Cortés viva en El País de las Maravillas.

Cierto, el PAN obtuvo más votos que Morena si los comparamos frente a frente. Acción Nacional consiguió un millón 295 mil 236 votos frente a un millón 133 mil 189 de Morena. 33 por ciento de los votos para el PAN y 28.9 por ciento para Morena.

Aún así, el partido de López Obrador le arrebató Baja California, Puebla, sus Congresos, todo Quintana Roo y varios diputados y presidencias municipales en los demás estados que tuvieron elecciones.

Muchos panistas con vergüenza están que trinan. Exigen a Cortés actuar con seriedad y asumir su responsabilidad ante la derrota, que haga un análisis autocrítico de las causas del fracaso y dé un informe a la militancia.

Solicitan una sesión extraordinaria del Consejo General del PAN para que su presidente explique por qué, contrario a lo que estableció Aristóteles, la resta de votos -para ellos- es suma.

Ernesto Ruffo Appel, el panista que hace 30 años se convirtió en el primer gobernador de oposición en la historia de México, habla fuerte y sin tapujos.

En entrevista con El Heraldo Noticias (7am por el canal 151 de IZZI, Facebook Live y Youtube) me dijo que la derrota en Baja California la esperaba desde hace 15 años, hasta nos tardamos, dice. Vi cómo las camarillas, grupos dentro del PAN, que por mantener su chamba, fueron manipulando y controlando al partido, hasta que ellos disponían quién sería el candidato.

Para que su partido se recupere, Ruffo propone convocar a un proceso interno de renovación de mandos, con absoluto respeto a los estatutos, para que se acaben las camarillas y regresen las asambleas.

Veremos si Cortés y los suyos tienen los arrestos para hacerlo y si los panistas pueden salir adelante.

Mientras tanto, como sentencia la obra maestra del sinsentido en la que parece vivir y soñar Marko Cortés, todo tiene una moraleja, sólo falta saber encontrarla.

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@CACHOPERIODISTA

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