País de asilo, sí; tercer país, no

La condición de Tercer País Seguro incrementaría exponencialmente el número de personas refugiadas

Después de un par de semanas difíciles para la política exterior mexicana, su canciller, Marcelo Ebrard, y para todo el gobierno de López Obrador, donde se logró ganar tiempo ante las amenazas de Donald Trump y su imposición de aranceles, sin embargo, uno de los puntos que más ha causado revuelo en el interior del país es que México sea considerado como Tercer País Seguro para dar respuesta a los flujos migratorios provenientes del norte de Centroamérica, es decir, Honduras, El Salvador y Guatemala, así como recientemente de Venezuela, pero ¿qué significa esto para nuestro país?

Para poner en perspectiva, según con datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en el año 2014 México recibió dos mil 137 solicitantes en condición de refugiados y para 2017 esta cifra aumentó a 14 mil 596, y los números van en aumento. La condición de Tercer País Seguro incrementaría exponencialmente el número de personas refugiadas puesto que no solo serían las que tienen como país destino a México, ahora también serían las rechazadas por EU.

El concepto de Tercer País Seguro surge a partir de la firma y ratificación de 145 países en la Convención sobre el Estatuto para los Refugiados en 1951, donde su esencia es la no devolución, lo que significa que una persona no puede ser devuelta a su país de origen en donde enfrenta amenazas a su vida o a su libertad. Esto es que si los migrantes, en este caso, centroamericanos piden refugio en EU, éste no puede regresarlos a su nación, pero, si no puede recibirlos de manera apropiada, debe solicitar ayuda de un tercer país con similares condiciones para la recepción de personas refugiadas, el cual sería México. Es decir, para que nuestra nación sea considerada debe tener mejores condiciones que el país de origen y garantizar los derechos ciudadanos, como empleo, vivienda, salud, educación, etc. y no regresarlos a su país. Sin embargo, ¿en realidad nuestro Estado puede ofrecer estas condiciones?

Por lo anterior, el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo, comentó al respecto: Nos quieren convertir en un país enjaulado, si se llega a aprobar la condición de que México sea un Tercer País Seguro, significa que los que entran aquí ya no pueden salir, por lo que sería un grave error y para lo cual presentó una iniciativa de modificación al artículo 11 constitucional con una visión de derechos humanos y de no criminalización de las personas en condición migratoria.

Esto no significa que México deba renunciar a su tradición como país de asilo, que ha ayudado a tantas personas de distintos países en condiciones adversas, como en la Guerra Civil española o las persecuciones en Israel o en las dictaduras en Sudamérica, lo que trajo a nuestro país a cientos de personas de Chile, Argentina, Uruguay, entre oros. Esta vocación ha enriquecido la vida, no sólo de las personas refugiadas, sino la del país. La postura del gobierno mexicano se deberá definir desde la dignidad y apego a su tradicional política exterior de asilo, no así de imposición como Tercer País Seguro.

POR ADRIANA SARUR

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@ASARUR

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