Pablo Ramírez: Deja tú el amor, la contaminación es lo que me rompe el corazón

Actualmente en países como México, más de 90% de la población respira aire contaminado

Carmen Parra
Carmen Parra / Artista Plástica

Ayer, 14 de febrero, fue día de San Valentín y el amor sigue en el aire, ése que nos hace sonreír sin sentido o que nos rompe el corazón cuando se va. Aunque, a decir verdad, no todo lo que está en el aire es amor y no sólo el amor nos rompe el corazón.

Este año comenzó con un aire muy contaminado, basta señalar el caso de Monterrey, que, en lo que va del año, ha tenido tres alertas por mala calidad del aire. La contaminación del aire sigue en aumento y llega a lugares en el país que antes no imaginábamos.

La Organización Mundial de la Salud ha determinado que en 2019, la contaminación en el aire es el riesgo de salud ambiental más grave en el mundo y calcula que actualmente en países como México, más de 90% de la población respira aire contaminado. Resolver esta problemática urge, ya que en nuestro país mueren prematuramente 17 mil personas cada año por causas relacionadas con la mala calidad del aire.

¿Por qué decimos que no sólo el amor rompe nuestro corazón? El aire contaminado que respiramos es responsable directo de las enfermedades del corazón, que a su vez son la principal causa de muerte en nuestro país y se agudiza en sectores vulnerables, como la niñez. Se estima que cada día que pasa sin que se atienda la contaminación del aire, hay 5 niños menores de 5 años que mueren debido a esta situación.

Si esto no fuera suficiente para romper corazones, la causa de la contaminación del aire es la misma que está dejando a los osos polares sin casa. El cambio climático y la mala calidad del aire son ocasionados por la quema de combustibles fósiles en el transporte, es decir, automóviles quemando gasolina.

Las ciudades mexicanas no dejan de crecer, cada vez son más grandes y albergan a más personas -más de 70% de la población vive en urbes-, esto significa que cada vez hay más personas que necesitan trasladarse y el modelo que se ha desarrollado para ello se basa en infraestructura para los coches, en detrimento del transporte público, las bicicletas y ¡hasta las banquetas!

Nuestras ciudades dependen de combustibles que son cada vez más escasos con precios muy volátiles. La escasez de gasolina que se experimentó hace algunas semanas, nos demostró que debemos fortalecer las alternativas de transporte que nos permitan movernos con seguridad y eficiencia, sin que sea un viacrucis llegar a nuestros destinos.

Si tu trayecto es corto y seguro, camina; disfruta la libertad que ofrece el mejor transporte del mundo: tus piernas. Utiliza más la bicicleta y el transporte público para demostrar que es útil invertir en infraestructura para ello; comparte el automóvil. Con cada kilómetro que evitamos el carro, contribuimos a mejorar el aire y a la lucha contra el cambio climático. Si algo caracteriza a la sociedad mexicana, es la capacidad de crecer ante situaciones difíciles y ésta no es la excepción.

 

RESPONSABLE DE CALIDAD DEL AIRE

@GREENPEACEMX

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