Otra vez en campaña

En la que ahora protagoniza, AMLO sobrepasa en forma e intenciones la que lo llevó a la Presidencia

Wilbert_Torre
Wilbert Torre / Serendipia / Heraldo de México

Puede parecer exótico y difícil de creer: el presidente Andrés Manuel López Obrador está en campaña, otra vez, y existen indicios de sobra para entender que lo estará un largo trecho, quizá los próximos tres años, cuando de acuerdo con sus planes, tendrá lugar un referéndum revocatorio para que los ciudadanos decidan si continúa su mandato o se va.

En sus visitas a los estados del país, este nuevo López Obrador en campaña claramente sobrepasa en forma, discurso e intenciones al que ganó la Presidencia el verano pasado. Si aquél recorría las plazas convertido en un médico que diagnosticaba con precisión y enumeraba uno a uno los males del enfermo, este nuevo candidato llega a confirmar que era cierto el estado crítico del paciente, pero no sólo eso: sistemáticamente se ha ocupado de tirar golpes aquí y allá contra los presidentes que lo antecedieron y de sentar en un banquillo de acusados al modelo neoliberal al que culpa de la pobreza y la violencia, y al PRI y al PAN, los partidos que lo acogieron.

En los últimos días, López Obrador le ha pasado un tren encima a los partidos que derrotó en la elección del año pasado, al tiempo que calienta el territorio para lo que viene: las becas y el dinero para los programas sociales en los años siguientes, sumado a los planes para combatir la corrupción y la violencia, dos de las grandes cuestas que enfrentará AMLO.

¿Qué riesgos corre el Presidente en esta campaña hacia el referéndum revocatorio? Su principal fortaleza continúa siendo mantenerse cerca de la gente y comunicarse con ella con la misma eficacia que en la campaña de 2017. Esta suerte de simbiosis entre el gobernante y el pueblo sobresale entre las obsesiones de AMLO. En días recientes una fotografía dio cuenta de ello: flanqueado por los secretarios de la Defensa Nacional y de la Marina, el Presidente alarga un brazo hacia decenas de personas que rodean un vehículo del Ejército y se acercan para saludarlo.

Como todos los presidentes, López Obrador vivirá en estos nuevos tiempos de campaña los beneficios o el castigo que significa el ejercicio del poder.

Ésta será una parte crítica en el camino que deberá recorrer el Presidente los próximos tres años, antes de que los ciudadanos respondan si quieren que siga gobernando.

Para avanzar en la ruta del revocatorio a López Obrador le urge echar a andar los planes y programas de su gobierno, retrasados por las dificultades que representa poner en marcha una nueva administración y también a consecuencia de las medidas de austeridad que han afectado la contratación de personal necesario para que los programas caminen. La principal debilidad del Presidente hacia el referéndum de 2021 puede avistarse desde ahora: le ha faltado mano izquierda con los partidos de oposición a los que necesita para aprobar las reformas constitucionales que requiere su gobierno.

Sobre todo una: la que facultaría a la Guardia Nacional para cumplir funciones de seguridad pública. Si no se logra, será un tropiezo mayor al comienzo del sexenio.

 

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@wilberttorre

 

 

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