Órdenes de magnitud

México será percibido como un país donde las consultasse imponen a la ley, a los acuerdos internacionales

Vanessa_Rubio
Vanessa Rubio / Heraldo de México / Columna Editorial

Entre tanta cifra, puede uno acabar perdiéndose en los números, sin dimensionarlos adecuadamente. El Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) iba a costar 13 mil 300 millones de dólares (mdd). De ésos, ya se tenía financiamiento por 9 mil 310 mdd y hacían falta recursos por 3 mil 990 mdd.

Esos recursos faltantes podían provenir de tres fuentes: dinero público (de una suma de los presupuestos 2019 y 2020, porque había suficiente liquidez para continuar la obra sin inyectarle recursos frescos hasta mediados de 2020); recursos de los mercados internacionales (mediante la estructuración de algún instrumento financiero); o bien concesionándolo a particulares (quienes recibirían las ganancias de retornos futuros en vez de que las recibiera el gobierno). También se pudo haber hecho una mezcla de las tres.

El caso es que ya se anunció por el gobierno entrante que esta obra se cancelará. ¿Y ello qué implica?

1) Haber desperdiciado 7 mil 467 mdd que, al tipo de cambio de ayer, serían 160 mil millones de pesos, equivalentes a por lo menos 106 mil créditos de vivienda del Infonavit para familias sin hogar propio o a haber construido 172 mil 43 comedores comunitarios que alimentarían a 20.6 millones de personas durante todo un año.

2) Perder 160 mil empleos hoy día y 450 mil empleos cuando el aeropuerto estuviera en su máxima etapa de operación. Alrededor de 600 mil familias que dejarán de tener la posibilidad de un empleo que beneficiaría a 2.5 millones de personas.

3) Que las tasas de los bonos mexicanos ahora deben pagar un premio más alto a los inversionistas (quienes a partir de la decisión de cancelación del aeropuerto ven más riesgo en invertir su dinero en México), lo cual implica pagar hasta 0.39 por ciento de más intereses al año.

4) Lo mismo sucedió con la deuda de Pemex que ahora pagará hasta 0.36 por ciento de más intereses al año.

5) Lo que perdieron las empresas en la Bolsa Mexicana de Valores tan sólo en un día (al cierre siguiente de la decisión de cancelación de Texcoco), ascendió a 17 mil 512 mdd. Que, si bien es un referente, alcanzaría a pagar los 13 mil 300 del costo total del aeropuerto y sobraría.

6) Se calcula en 120 mil millones de pesos los costos por la cancelación de contratos, pago de bonos y pago de rendimientos a los inversionistas a los que se les habrá incumplido el proyecto y a quienes se les deberán pagar, en consecuencia, compensaciones.

Pero lo peor de todo, y quizá lo más grave para el mediano y largo plazo, es haber generado incertidumbre entre quienes creían que México era un país serio que daba la bienvenida a los recursos privados para generar infraestructura, bienes y servicios que trajeran empleo y desarrollo.

Ahora México será percibido como un país donde el capricho o las consultas al margen de la Constitución se imponen a la ley, a los acuerdos internacionales… en suma, al Estado de Derecho. Sí, el orden de magnitud de esta decisión es enorme.

 

VANESSA RUBIO

SENADORA PRI

@VRUBIOMARQUEZ

 

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