Oposición agazapada

Los partidos no están haciendo trabajo de equipo. Continúan actuando con cotos y cuotas.

Adriana Delgado Ruíz / Colaboradora / El Heraldo de México
Adriana Delgado Ruíz / Colaboradora / El Heraldo de México

El primer gran problema que tienen los partidos de oposición es el desprestigio en que están hundidos. Los que en su momento fueron gobierno, tendrían que estar en una reflexión profunda sobre las razones por las que perdieron el voto y poniendo el producto de ese aprendizaje al servicio de mejores propuestas.

La última elección presidencial dejó claro que el PRI no satisfizo las expectativas de la población, al punto de que el voto generalizado no fue por un proyecto, sino en contra del que les había fallado, además con una estela de escándalos de corrupción. Como partido, desde 1997 había voces que pedían consultas internas para la toma de decisiones clave y designación de candidatos, pero dominó el temor a la apertura. No llegó a tiempo una visión de esquema de partido.

El PAN salió de la casa presidencial por no cumplir con el papel fundamental de un gobierno, que es garantizar la seguridad de la gente. En sus procesos internos, las batallas prolongadas por el control devinieron en fracturas. El PRD no supo guiar el debate y se enfrentó sin llegar a acuerdos. ¿Cuál era su papel en un país con tantos pobres pero que no puede cerrarse a un mundo globalizado? ¿Cuál tendría que ser el equilibrio? Esa izquierda es la que tenía la misión del contrapeso social y responsable.

Los partidos no están haciendo trabajo de equipo. Continúan actuando con cotos y cuotas. ¿Entonces de dónde sacamos los equilibrios? Éste es justo el punto en que la oposición debería estar realizando estudios serios, profesionales y de fondo sobre la situación del país en todos los frentes y participando en las discusiones, enriqueciéndolas con argumentos, números, datos y reflexión jurídica.

La descalificación al Presidente y al gobierno sin propuestas claras no tiene sentido alguno. En vez de declaraciones personales de unos cuantos mientras los demás permanecen agazapados, se requieren posiciones institucionales de los partidos de oposición. ¿Por qué no salen unidos a los medios a exponer y argumentar sus puntos de vista?

¿Es mucho pedirles? Les pagamos mucho dinero . Nada más este año, los partidos nos habrán costado 4 mil 965.8 millones de pesos, dinero público que sale de nuestros impuestos.

La aprobación reciente de la Guardia Nacional en el Congreso fue la primera ocasión en esta legislatura en que el oficialismo y la oposición lograron ponerse de acuerdo con un debate argumentado, al punto de que el dictamen pasó con los cambios consensuados en ambas cámaras con el apoyo de todas las bancadas. Pero hay muchos otros temas de fondo que requieren ese nivel de trabajo.

En EU, la oposición no ha permitido al presidente la construcción de un muro fronterizo. En Venezuela, hasta que los adversarios del régimen lograron unirse en un objetivo, comenzó a verse una luz al final del túnel. En España, el paso al multipartidismo está logrando evitar que los partidos alternantes se mimeticen y haya más pluralidad de propuestas. En Reino Unido, la oposición busca un referéndum nuevo sobre el Brexit.

En todo país que se precie de ser democrático, la oposición desempeña un papel fundamental para el equilibrio político. ¿Y la oposición en México?

CONTEO: Han pasado 216 días desde el homicidio de Arturo Castagné Thomas y no hay justicia. Seguimos contando.

 

@adridelgadoruiz

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