¿A qué le temen?

La Guardia Nacional se nutrirá del Ejército y la Marina; ambas cuentan con la confianza de los mexicanos

Jesús Martín Mendoza  / Ojos que sí ven  / Heraldo de México

¿A qué le teme la próxima administración federal de reconocer que la Guardia Nacional, columna vertebral del Plan Nacional para la Paz y la Seguridad, surgirá desde el corazón de las Fuerzas Armadas de México? Olga Sánchez Cordero, quien ocupará la Secretaría de Gobernación a partir del 1 de diciembre, regañó a un grupo de reporteros que le insistían sobre una posible militarización del país.

La señora Sánchez, fuera de sí, les aclaró enfáticamente, así lo dijo, que no se trataba de militares, sino de policías, y lo repitió: policías. Los periodistas preguntaban a la señora Cordero que si ante la estrategia anunciada, el ex presidente Felipe Calderón tuvo razón de apoyarse en las Fuerzas Armadas para el combate al crimen organizado.

La próxima secretaria lo negó rotundamente y exigió que se les llame policías a los militares que conformarán la nueva agrupación, ya que, dice ella, llevan otra capacitación y otra forma de actuación.

¿Por qué querer tapar el sol con un dedo? La Guardia Nacional contará con elementos de la Policía Militar, Policía Naval y Policía Federal. Todos sabemos que esos elementos traen una formación castrense que se fundamenta en la disciplina y en la lealtad. La señora Cordero parece que desconoce que en las investigaciones sobre nivel de confianza, las Fuerzas Armadas del país, agrupadas como Ejército o Marina Armada de México, están en la más elevada posición entre la población mexicana.

La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía en diciembre de 2017, reconoce que el Ejército y la Marina son las dos instituciones con mayor percepción de eficiencia entre la población, al lograr más de 85 puntos en la opinión general.

En contraste, la consultora Edelman presentó a principios de este año su Edelman Trust Barometer, en donde se revela que sólo 28 por ciento de los mexicanos confían en la clase política, cuando la media mundial es de 43 por ciento. Si comparamos la confianza entre políticos y Fuerzas Armadas, los políticos siempre perderán; siempre.

Por lo tanto, la próxima secretaria de Gobernación y los líderes del Movimiento de Regeneración Nacional no deben temer a reconocer el origen de la pretendida Guardia Nacional. Los mexicanos confiamos en nuestras Fuerzas Armadas, los 30 millones de mexicanos que votaron por Morena confían en Andrés Manuel López Obrador, no necesariamente en quienes lo orbitan.

Es inútil negar el origen la Guardia Nacional, a final de cuentas lo que necesitamos es eficiencia y no imágenes políticamente correctas.

Corazón que sí siente: El Partido de la Revolución Democrática se queda sin líderes. Héctor Serrano, coordinador de los diputados del PRD en San Lázaro, renunció a su militancia de 15 años para dar paso a jóvenes líderes en ese instituto político. Los operadores políticos prevalecen, pero todo indica que el ocaso llegó al sol azteca.

 

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