Obsesión con Andrés Manuel

Los perredistas chuchos llevan años obsesionados con López Obrador

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Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México

Los perredistas –señaladamente los llamados Chuchos, encabezados por Jesús Ortega y Jesús Zambrano– han tenido una obsesión: Andrés Manuel López Obrador.

Primero, para compartir su victoria de 2000 como jefe de Gobierno del DF y lograr múltiples posiciones dentro del PRD; y pegándosele como la abeja a la miel en 2006, cuando su candidatura presidencial lucía imbatible. Pero ocurrió el haiga sido como haiga sido. Felipe Calderón (PAN) se cruzó la banda presidencial y López Obrador fue tratado como un paria –con toda una campaña en contra con intención de acabar políticamente con él– por el gobierno entrante.

Entonces los Chuchos –que muy buenos espacios políticos lograron en las Cámaras y en el país, a pesar de la derrota de AMLO en ese 2006– hicieron gala de su pragmatismo. Se acercaron al poder panista y le dieron la espalda al tabasqueño y los suyos, arrebatándole a Alejandro Encinas la dirigencia del PRD en una elección de lo más sucia y tramposa.

Ahí se encumbraron los Chuchos. Su gusto pragmático y su gusto por el poder y el dinero se enseñorearon en el PRD. Y desde la misma cúpula, comenzaron una labor de zapa contra López Obrador.

El tabasqueño les significaba algo así como el Espejo negro de Tezcatlipoca.

Para el 2012, los Chuchos quisieron llevar a Marcelo Ebrard como candidato presidencial. No pudieron. El propio Ebrard se hizo a un lado y dejó el paso libre para Andrés Manuel. A los Chuchos no les quedó otra más que aguantarse. Pero lo cierto es que boicotearon la campaña, se hicieron de todas las candidaturas legislativas y en los estados, manejaron los dineros como les vino en gana… Ahí le quedó claro a López Obrador que ya nada tenía que hacer en el PRD y que en cuanto terminaran las elecciones se iría de ahí.

Ese 2012, contra lo que muchos esperaban, AMLO todavía obsequió buenos espacios políticos a los perredistas. Los Chuchos ni lo agradecieron. Se acomodaron de inmediato con Enrique Peña Nieto ofreciéndole el Pacto por México.

Andrés Manuel renunció al PRD. Los del sol azteca festejaron. Nunca imaginaron que tres años después habría ya creado un nuevo partido: Morena y que en 2018 ganaría la Presidencia de la República.

Lo increíble es que aún hoy –después de la elección presidencial, y en la que los perredistas se dedicaron a denostar a Andrés Manuel– sigan con su obsesión en contra de López Obrador. Y que a pesar de lo que la realidad les ha restregado en el rostro, se escuche todavía a Jesús Zambrano arengar contra la concentración desmedida y enfermiza del poder en un solo individuo. Contra AMLO.

Eso sí que parece enfermizo.

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GEMAS: Obsequio del coordinador de los senadores morenistas Ricardo Monreal: Nosotros (en Morena) tenemos una crisis de crecimiento, el PRD tiene una crisis de decrecimiento.

POR MARTHA ANAYA
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@MARTHAANAYA

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