Obras para el bienestar

En los siguientes años, el FAIS podrá convertirse en el gran igualador de las condiciones de vida de los mexicanos

Javier_García_Bejos
Javier García Bejos / El Heraldo de México

En nuestra política social, una de las principales herramientas es, sin duda, el Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social, el FAIS. Más allá de programas como Prospera, o esfuerzos de coordinación como la Estrategia Nacional de Inclusión, el Fondo ha evolucionado desde hace más de 20 años para consolidarse como un instrumento valioso a favor del desarrollo de las comunidades. Tan sólo en la administración pasada, se realizaron más de 90 mil obras de infraestructura al año y se invirtieron más de 350 mil millones de pesos, lo que llevó a que las carencias se posicionaran en mínimos históricos. En este sentido, mirando hacia adelante, será imprescindible ampliar su alcance para seguir avanzando contra la pobreza.

Quizás uno de los cambios más decisivos en cuanto al FAIS fue la implementación de Lineamientos de Operación para su ejecución, mejora emprendida durante la pasada administración federal. Con ellos, los recursos del Fondo se han podido dirigir hacia la reducción de las carencias sociales; en 2013, solamente dos de cada diez pesos se invirtieron en acciones que incidieron de manera directa en ellas, mientras que en 2018, siete de cada diez pesos se destinaron para este objetivo. Aunada a esta mejora, está la Matriz de Inversión para el Desarrollo Social, MIDS, diseñada e implementada por la entonces Secretaría de Desarrollo Social para el registro de obras y proyectos que realizan las entidades y los municipios con recursos del FAIS. Fundamentalmente, la MIDS ha impulsado la transparencia y rendición de cuentas por parte de los ejecutores del Fondo. Al cierre de 2018, se reportó más de 97% del monto asignado para el ejercicio, reportando además 2 mil 451 municipios, cifras que contrastan significativamente con lo obtenido en 2014, cuando solamente se reportó 88% del monto con 2 mil 2 municipios en registro.

Otro rubro que vale la pena destacar es la focalización. De los 70 mil 600 millones de pesos reportados en la MIDS al cierre de 2018, 36% se invirtió en localidades con pobreza extrema, mientras que otro 36% se concentró en Zonas de Atención Prioritaria. Esto significa que, gracias a las mejoras normativas y a la capacitación de funcionarios de los tres órdenes de gobierno, los recursos llegaron a las comunidades que los necesitan. Asimismo, sobresale que dos de cada tres proyectos se enfocaron en la reducción de las carencias relacionadas a la vivienda. La presente administración tendrá la oportunidad de consolidar esfuerzos para fortalecer el diálogo y la coordinación con autoridades locales. Particularmente, donde hay más pobreza, retos como la dispersión deberán también ser atendidos, como ya lo ha anunciado el presidente López Obrador. Así, en los siguientes años, el FAIS podrá convertirse en el gran igualador de las condiciones de vida de los mexicanos. La clave está en lograr que los recursos aplicados en lo local verdaderamente impacten la vida de las comunidades, un importante reto para los municipios. Finalmente, los legisladores y la Secretaría de Bienestar bien podrían aprovechar las circunstancias actuales para generar incentivos que estimulen mejores prácticas, considerando dirigir más recursos a quienes mejores resultados entreguen a la ciudadanía.

 

JAVIER GARCÍA BEJOS

COLABORADOR

@JGARCIABEJOS

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