Obras en salud, asignatura compleja

Urge un inventario nacional en el que se especifique el número de hospitales existentes, el tipo de nosocomio y las condiciones en las que operan

Úrsula Carreño Colorado / Socia Fundadora de Duomo Brunell, S.C./ Tiempos de Infraestructura
Úrsula Carreño Colorado / Socia Fundadora de Duomo Brunell, S.C./ Tiempos de Infraestructura

El pasado 26 de noviembre se presentó el Acuerdo Nacional de Inversión en Infraestructura del Sector Privado que promete ser una ventana de oportunidad para colaborar conjuntamente, así como una señal importante ante el continuo estancamiento que presenta la economía nacional.

El acuerdo estima una inversión privada del orden de los 859 mil mdp en los sectores de transporte, turismo, telecomunicaciones, agua y saneamiento, distribuida en 147 proyectos, a desarrollarse entre 2020 y 2024; asimismo, prevé que, para proyectos de energía y salud, será hasta enero del próximo año, cuando éstos se den a conocer.

Si bien el anuncio se posterga en ambos sectores, considero que la infraestructura en salud y energía es pieza fundamental para un México socialmente incluyente, con mayores oportunidades y mejores servicios; por ello, en este artículo, decidí abordar el tema de la infraestructura en salud.

Recuerdo que, aproximadamente, hace 13 o 14 años, hubo un boom en la construcción de hospitales federales y estatales en sus 3 niveles; en aquel entonces, la realidad presupuestaria era diferente, se tenía mayor disponibilidad de recursos; por lo que los recursos públicos fueron suficientes para fondear sus requerimientos.

Sin embargo, un factor fundamental se dejó de lado y no se consideró durante el proceso de planeación: una vez construidos, ¿cómo financiar su equipamiento y los gastos de operación y mantenimiento? El resultado, operación de todos ellos menor a 100 por ciento de su capacidad; en algunos casos, llegó a ser del 50 por ciento o menos.

Posterior a dicha experiencia, en los últimos años, la política en infraestructura en salud cambió; más bien, ésta se orientó a ser complementaria; a nivel federal, se aprovechó la infraestructura instalada sin importar su origen (Secretaría de Salud, SSA, Instituto Mexicano del Seguro Social, IMSS, e Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, ISSSTE) y, a nivel estatal, se optó por autorizar sólo la sustitución contra la construcción.

Ahora bien, creo que una pregunta interesante a plantear es la siguiente: ¿Cuál será la política en materia de infraestructura en salud de la Presente Administración? Y, dado que el Seguro Popular fondeaba un fideicomiso para la construcción y equipamiento de infraestructura estatal ¿qué mecanismos se ejercerán para sustituir su desaparición y compensar la asignación de recursos a estados en esta materia?

Intuyo y coincido que, para proyectos federales, se continúe el uso del esquema de Asociaciones Público-Privadas (APP); en ese sentido, es importante mencionar que, el único proyecto de salud incluido en el Acuerdo corresponde a dicha naturaleza.

Sin duda, como ya lo he mencionado en previas columnas, enfatizo nuevamente que dicho esquema es una alternativa viable para construcción, operación y mantenimiento para obras de esta naturaleza.

Adicionalmente, para incrementar la tasa de éxito con esquemas APP, tanto a nivel federal como estatal, hacer una correcta planeación y asignar eficientemente los recursos públicos, considero sumamente relevante llevar a cabo un diagnóstico exhaustivo sobre la infraestructura actual en materia de salud… Trabajo pendiente y necesario.

Contar con un inventario nacional, donde se especifique el número de hospitales existentes, el tipo de hospital (clínicas de atención inmediata, primero, segundo o tercer nivel) y las condiciones en las que operan resulta fundamental; esto permitirá un análisis real de las necesidades y, por lo tanto, habría mejores propuestas y esquemas de financiamineto a aplicar.

Al realizar dicho inventario, se evitarían errores del pasado, donde existían hospitales en obra gris, sin equipo y personal para operarlos.

Desde mi punto de vista, el diagnóstico de la infraestructura en salud debiera ser complementario a la política nacional, donde se canalizaran mayores recursos a la medicina preventiva, generando, en el largo plazo, un ahorro en el gasto público.

Definitivamente, celebro el Acuerdo Nacional de Inversión en Infraestructura del Sector Privado; impulsar el desarrollo en infraestructura es sinónimo de crecimiento económico; esperemos que, en el anuncio en enero de 2020, se incluya una estrategia clara y detallada sobre la infraestructura en salud.


GRÁFICO: MIGUEL ULLOA

POR ÚRSULA CARREÑO COLORADO

Socia Fundadora de Duomo Brunell, S.C.

@URSUCARRENO

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