Nuño, Videgaray y EPN, en ‘Modo Denegri’

Es real el miedo en los mandos medios que no se corrompieron; temen a la justicia visceral

Verónica Malo Guzmán / El Heraldo de México / Tres En Raya
Verónica Malo Guzmán / El Heraldo de México / Tres En Raya

La novela El vendedor de silencio, de Enrique Serna, trata de un periodista corrupto del siglo pasado, Carlos Denegri. Colaborador del viejo Excélsior, no vivía de lo que publicaba. Cobraba, y mucho, por callar lo que sabía de los políticos.

En ominoso silencio han estado EPN, Videgaray y Nuño, los tres mosqueteros de las reformas estructurales que AMLO ha tirado a la basura. Han vendido su mutismo para no estorbar a la 4T en su proceso de destrucción de lo bueno que se hizo en el pasado. ¿Por qué no denuncian ni siquiera el tiro de gracia que se ha dado a la educación?Cuando circulaban fotos de EPN disfrazado en NY, terminaba de ser sepultado el legado de la Reforma Educativa, que había comenzado a construir al futuro de México. Callan los priistas. Los de arriba, por el peso de la corrupción. A la fecha nada se les ha probado, y podría no haber nada indebido, pero la mala conciencia cierra bocas. Los exfuncionarios de nivel medio —la mayoría profesionales intachables— están en silencio, se saben débiles; el gobierno actual, como cualquier otro, aplica la justicia a modo, y si protestaran podrían caer sobre ellos acusaciones sin fundamento. Prefieren no arriesgarse.

La 4T ha sido muy exitosa en socializar la idea de que todo fue corrupto en el pasado. Hoy nadie duda de la veracidad de ese discurso, empezando por el equipo de EPN. Además, es real el miedo en mandos medios que no se corrompieron; temen a la justicia visceral, como la sufrida por Rosario Robles; quizá sea culpable, pero tenía derecho a un proceso en libertad. Contrasta con la benevolencia respecto de las 47 casas de Bartlett. La balanza de la justicia inclinada por falsedades impuestas en redes sociales.

El silencio no empezó el 2 de julio de 2018. La mudez los priistas se la autoimpusieron desde meses antes y hoy se ha vuelto su mayor condena ética, aunque tal vez, al mismo tiempo, sea su salvoconducto procesal. El cobarde silencio seguirá arrollando lo bueno realizado. Pero gracias a no decir nada, seguirán tranquilos noviando en Nueva York (EPN), jugando al geoestratega en el MIT (Videgaray) o simplemente pecho a tierra (Nuño).Unos callan por mala conciencia y otros por temores fundados. Pero, los priistas que ni siquiera estuvieron en el gobierno de EPN, ¿por qué no dicen nada? El PRI debería defenderse. Decir, por ejemplo, que no es cierto que el gobierno anterior haya dejado el país en ruinas (Chihuahua creció al 5% durante 2018; como también crecieron Aguascalientes, San Luis Potosí, Jalisco, Querétaro, Tamaulipas).El silencio culposo daña al PRI. Alito Moreno debiera evitar el error de no dar batalla. Los priistas son débiles en lo individual, sí, pero la defensa grupal es la mejor arma de la oposición. Digna pelea han dado los exsecretarios de Salud con relación al Seguro Popular. Narro, a diferencia de Nuño, no tuvo miedo, y sin complejos pactó con sus antecesores. Una pena que nadie de peso diera la cara por la Reforma Educativa.

La aplastante popularidad de AMLO no debe ser motivo para que la oposición deje de defender lo bueno que se ha alcanzado en el país, ni para dejar de alzar la voz por muy tenue que esta sea. El que calla otorga.

POR VERÓNICA MALO GUZMÁN

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@MALOGUZMANVERO

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