Nunca es un hecho aislado

Sólo hace falta un detonante y el actual es la ola extendida de racismo y odio contra la migración

Adriana Delgado Ruiz/ El Heraldo de México
Adriana Delgado Ruiz/ El Heraldo de México

Tras el ataque de El Paso, Texas, que dejó 22 personas muertas y 26 heridas, el pasado miércoles en El Dedo en la Llaga de El Heraldo Radio expusimos que las ideas del perpetrador, Patrick Crusius, tienen su origen en el libro El Gran Reemplazo, del francés Renaud Camus. El radicalismo atizado: Mi objetivo era matar tantos mexicanos como fuera posible, dijo. Los migrantes de nuestro país en Estados Unidos están en el centro del tiro no al blanco, sino al que no lo es.

No, nunca es un hecho aislado. Generalmente se habla de una masacre perpetrada por un asesino solitario con ideas extremistas o trastornado, y en la vista simple así es, pero detrás de cada ataque así, hay toda un historia, un martilleo constante de ideas llevadas a la acción, personajes emblemáticos de radicalismos y discursos de odio.

La masacre de Columbine, Colorado, en 1999, es el hecho de odio más emblemático de la historia reciente en Estados Unidos. Se han hecho investigaciones y documentales enteros. Ese crimen ha inspirado a varios imitadores y a partir de él, se hizo más intensa la discusión sobre el control de armas y la preocupación social por el uso extendido de antidepresivos, la violencia en videojuegos y películas, y el uso de internet que hacen los jóvenes.

Pero desde entonces, en realidad no hay mucho aprendido. Sólo hace falta un detonante y el actual es la ola extendida de racismo y odio contra la migración. El texto de Camus sostiene que los blancos europeos católicos y cristianos están siendo reemplazados sistemáticamente por migraciones masivas, sobre todo de musulmanes.

En medio de ese discurso de odio, las beligerancias se han encarnizado. El ataque al semanario Charlie Hebdo en enero de 2015 que dejó 12 muertos y luego otros 137 en noviembre, en el restaurante Le Petit Cambodge, el teatro Bataclan, un bar cercano al estadio de Francia y otros sitios, todos reivindicados por grupos extremistas islámicos, son prueba de que odio engendra odio.

Ésas son las ideas que se han ido extendiendo en el planeta, olvidando o repitiendo la historia. En Alemania, los turcos sufren discriminación, y durante el régimen nazi, los judíos fueron masacrados. En Estados Unidos, la guerra civil tenía como tema central la esclavitud de los negros en el sur.

Los supremacistas blancos y sus chalecos amarillos han salido de su anonimato en ese país, donde dispersan sus ideas con cada vez más libertad amparados en el discurso racista y antiinmigrante de su mandatario, y en Inglaterra han apoyado abiertamente el Brexit.

Hoy, la administración Trump hace redadas contra migrantes indocumentados y las autoridades llevan un conteo diario de las detenciones y deportaciones que realizan al mismo tiempo, que mantienen supervisado al gobierno mexicano para que haga lo mismo. Mientras, de este lado, los racismos suceden hasta en el crimen organizado que trafica y comete trata de personas contra quienes huyen de sus países en busca de una vida mejor. No, nunca es un hecho aislado.

POR ADRIANA DELGADO RUIZ

COLABORADORA

@ADRIDELGADORUIZ

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