Nuevas dudas

La falta de juego de conjunto y los errores defensivos quedaron al descubierto en el último partido eliminatorio del Tri rumbo al Mundial


Terminó el hexagonal eliminatorio de Rusia 2018 y la Selección Mexicana ahora sí avanzó caminando, sin los sobresaltos de otros procesos. A pesar de que no logró el récord de puntos en eliminatorias, se metió a la Copa de Mundo sin mayores problemas, sin repechajes, ni rosarios, ni calculadoras.

Sin embargo, la derrota ante Honduras en San Pedro Sula dejó nuevas dudas, sobre todo en el sector defensivo. La defensa emergente hizo agua, fue nave al garete y aceptó tres tantos, uno de ellos un autogol de carambola del portero Guillermo Ochoa, quien en la primera parte había hecho un atajadón con el antebrazo.

Es verdad que no estaba el nuevo bastión de la zaga, Héctor Moreno, pero no es posible que toda la retaguardia se descomponga tan dramáticamente por la ausencia de un hombre. Si no corrige defensivamente y mejora la marca, el equipo sufrirá demasiado en la tierra de los zares.

Si bien es cierto que la Selección no ha dejado de clasificar a los Mundiales desde hace 23 años (1994), es importante que tenga al fin una mejora futbolística considerable en la justa de cada cuatro años. El famoso quinto partido es apenas una parte de esa mejora y hasta puede ser circunstancial, pero alcanzarlo es lo menos que se le puede pedir a esta buena generación de jugadores, varios de ellos acreditados extranjeros. Es decir, Juan Carlos Osorio fue contratado inicialmente para clasificar al Mundial, pero debemos tener altura de miras y no conformarnos con ese pase, que fue pan comido. Se le tiene que exigir una evolución favorable. La historia del futbol mexicano ha sido un eterno avance y retroceso.

Ya es hora de que tenga un crecimiento sostenido.

¿BLANDURA?

Pedir permiso para ausentarse de la Selección antes del último partido eliminatorio es válido y entendible, siempre y cuando se trate de una causa de fuerza mayor y la razón sea verdaderamente de peso.

Un jugador, por importante o famoso que sea, no puede darse el lujo de dejar botado al conjunto verde, lo cual ha ocurrido con varios en la era del permisivo Osorio. Ahí está el caso de Rafael Márquez, que dejó la concentración y luego volvió a ella en plena Copa América de 2016, en la que el Tri fue vapuleado por Chile, que lastimosamente se quedó fuera de la copa rusa.

Ojalá que, si fue un problema personal serio por el cual Javier Hernández tuvo que abandonar la concentración, pueda solucionarlo cuanto antes, pero si sólo fue un pretexto, entonces tendría que exigirse menos blandura a Osorio de aquí al Mundial, cuando requerirá de todos los jugadores elegibles para poder alcanzar el juego de conjunto que nomás no aparece entre tanta rotación, inventos, permisos y convocatorias sin elementos en posiciones clave.

 

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