Nueva estrella

La supervivencia del ser humano depende de generar proyecciones que a veces se consolidan como prejuicios

Gustavo Meouchi / De leyenda / El Heraldo de México
Gustavo Meouchi / De leyenda / El Heraldo de México

Los bebés toman decisiones rápidamente sobre su entorno. Determinan si una cara es confiable y sonríen o lloran dependiendo de si se sienten seguros o no en la interacción con un extraño. 

Ellos también manifiestan ese instinto, por eso se les recomienda a los nuevos padres no obligarlos a saludar de beso a personas a las que acaban de conocer. Durante décadas nos hemos cuestionado las bases sobre las que tomamos decisiones para ser más efectivos y cometer menos errores terribles, que conduzcan a la discriminación y la desigualdad. Pero la lucha para tener un equilibrio continúa.

Un caso concreto y actual es el de Gardner Minshew II y los Jaguares de Jacksonville. En un mundo que lleva años emocionándose con los triunfos de Aaron Rodgers con los Empacadores, aplaudiendo a Drew Brees y sus Santos, odiando/amando a Tom Brady, de los Patriotas, y regocijándose de la versatilidad de Russell Wilson con los Halcones Marinos, es necesario pensar en el relevo generacional.

Según el pronóstico de este año, los Jaguares no aportarían nombres de mariscales de campo a las listas de posibles relevos.

Es cierto que estrenaron quarterback al inicio de la temporada, pero Nick Foles no es un novato. A sus 30 años ha logrado una sólida carrera que llegó a su cúspide en 2018, cuando fue nombrado el Jugador Más Valioso del Super Bowl LII, ayudando a las Águilas de Filadelfia a tener una actuación heroica ante los Patriotas. Jacksonville, lo contrató el 11 de marzo de 2019 como titular, cifrando sus esperanzas en él.

Pero Foles se lesionó en el primer cuarto del partido inaugural de los Jaguares.

El dicho reza que la pérdida de unos es la ganancia de otro, y en esta micro réplica de la vida que es el deporte parecía que el equipo perdería mucho, pero no fue así.

Sin más opción, colocaron al novato Gardner en el juego. Con sus 1.85 metros de altura –demasiado bajo según el prejuicio–, su tupido bigote, y su desbordante personalidad, parecía que faltaban muchos años de formación para que Minshew pudiera cargar con la titularidad, pero hasta el momento ha hecho un gran trabajo.

Se sabe que los bajos pronósticos lo acompañan desde hace años. Nadie le ofreció una beca como colegial al terminar la preparatoria y él buscó opciones para jugar como titular. En el Draft pasado fue elegido en la sexta ronda y ahora trae de cabeza a todo el mundo.

Siempre amamos las historias del chico en quien nadie cree y salva el día, más cuando ese joven tiene un toque estrafalario. Nos recuerdan que, pese a nuestro mejor juicio, siempre podemos llevarnos una sorpresa, que, contra pronósticos y prejuicios, hay oportunidades de subvertir cosas que parecen concluidas. Nos dan esperanza y por eso estamos felices con Gardner.

POR GUSTAVO MEOUCHI
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@GMOSHY67


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