Noticias para los agoreros del INEGI y Paloma Merodio

Fuentes me confirman que Merodio refrescó el Instituto, y que con intensidad se ha estado hablando de la necesidad de un cambio generacional al interior

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Tenemos dos noticias para los agoreros que pronosticaban la debacle y un mar de desgracias para el INEGI con la llegada de Paloma Merodio hace dos meses. La primera es que no pasó nada malo. De hecho, el clima interno mejoró. Fuentes me confirman que Paloma vino a refrescar al Instituto, y que con intensidad se ha estado hablando de la necesidad de un cambio generacional al interior de ese organismo, que ella vino a apuntalar.

No ocurrió ningún desastre. La inflación, por ejemplo, que sabemos que está en máximos desde la crisis de 2009, no sufrió ninguna ‘mano negra’, ni fue mal estimada estos dos meses por aquel supuesto incumplimiento de requisitos. No hubo manipulación, ni sesgos para favorecer al gobierno, nada. Por el contrario, el INEGI sigue proveyendo estadísticas confiables (incluso adversas al gobierno, como la inflación reciente) y ahora cuenta con una presencia fresca al interior, que solo mejorará las cosas.

La segunda noticia es que el Instituto que encabeza Julio Santaella se apresta a realizar una jugada maestra, que dejará callados a quienes pronosticaban la manipulación de los datos y la intervención gubernamental en su independencia: certificará internacionalmente sus mediciones. Sí, así como se oye. Visitadores y expertos internacionales vendrán a México a revisar y hacer una especie de ‘auditoría’ de los procesos de recolección de datos, medición y estimación estadística.

El propósito de estas visitas internacionales —que podrían ser, por ejemplo, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)—, es obtener sellos que validen técnicamente las metodologías con las que se crean las estadísticas nacionales. Este movimiento terminará por sepultar la politiquería de quienes han querido ver a un INEGI vulnerable.

Al interior del Instituto existe la convicción de que este proceso de certificación internacional arrojará áreas y metodologías por mejorar. Eso no será negativo, sino todo lo contrario. El propósito es actualizar y poner al día cada estimación estadística y homologarla bajo estándares globales. A partir de ese momento cualquiera que quiera criticar o desprestigiar las estadísticas que emite el INEGI tendría que dar una alternativa estandarizada internacionalmente, lo cual será más que imposible, y el INEGI terminará por blindarse frente a esas voces.

Hubo en los últimos meses quien me dijo que el INEGI estaba por hacer el trabajo sucio al gobierno de cara a las elecciones de 2018, maquillando estadísticas de PIB, inflación, etc., y que nos pareceríamos a Argentina cuando la presidenta Kirchner manipuló las cifras de la inflación. Pero esas calumnias nunca tuvieron eco, ni lo tendrán, porque si algo tiene ese instituto es gente técnicamente muy sólida.

Por eso, lo que viene, los dejará callados. Otra vez.

motacarlos100@gmail.com

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