No ver, no hablar, no escuchar

López Obrador -cuando menos eso dice- tiene al presidente Cárdenas como ejemplo, pero en realidad sólo lo usa, cínicamente, para justificar sus errores

Jesús Ortega Martínez / Heraldo de México
Jesús Ortega Martínez / Heraldo de México

La llamada Doctrina Estrada establece que: El gobierno de México no otorga reconocimiento porque considera que esta práctica es denigrante, ya que a más de herir la soberanía de las otras naciones, coloca a éstas en el caso de que sus asuntos interiores pueden ser calificados en cualquier sentido por otros gobiernos. Este principio de la política exterior durante los gobiernos posrevolucionarios y los del régimen priista, servía para que gobiernos de otras naciones no asumieran la facultad de reconocer legitimidad a los gobiernos del régimen político naciente en México.

La Doctrina Estrada es de 1930, pero apenas unos años después de adoptarse como oficial, el presidente Lázaro Cárdenas decidía, con sentido de justicia, y con madurez política, intervenir abiertamente para darle reconocimiento al gobierno republicano durante la Guerra Civil Española. Cárdenas asumió que el golpe de Estado de Franco y los falangistas era ilegítimo, y en consideración a ello, decidió hacer un llamado a otras naciones para que prestaran auxilio a la España republicana. Pero no sólo eso, sino que el gobierno mexicano envió todo tipo de ayuda, incluida, la de armas para los combatientes antifascistas. Cárdenas, en el caso de Abisinia, estableció que México reconoce que ese Estado, el de Etiopía, ha sido víctima de una agresión a su autonomía interna y a su independencia de Estado soberano por parte de una potencia interventora.

En consecuencia, la delegación de México defenderá los derechos etíopes en cualesquiera circunstancias en que pretendan ser conculcados. Esta defensa por parte de México, de la integridad de Abisinia, fue celebrada y reconocida, aun se tratase de enfrentar a un dictador como lo era Benito Mussolini y a una nación poderosa como lo era Italia. Intervenimos contra Somoza en Nicaragua, contra Pinochet, contra otros dictadores en Centro y Sudamérica, y por ello es que adquirió nuestra diplomacia, prestigio mundial.

Podría poner otros ejemplos de la participación de México ante atropellos al Derecho Internacional y a la integridad de habitantes de otras naciones, y por lo tanto evidenciar con ello, que la estrategia de López Obrador de No ver, no escuchar, no hablar, no opinar sobre lo que sucede en el entorno internacional es un craso error, que sólo contribuirá a que México se aísle, y por lo tanto se debilite en su esfuerzo por preservar su propia soberanía.

López Obrador -cuando menos eso dice- tiene al presidente Cárdenas como ejemplo, pero en realidad sólo lo usa, cínicamente, para justificar sus errores. Si de verdad fuese consecuente, el actual presidente tendría que mostrar su protesta enérgica en contra de Trump ante sus agresiones hacia México; tendría que reclamar la intervención de la ONU ante el genocidio en Libia y la guerra en Siria, ante las arbitrariedades del gobierno israelita en Jerusalén, ante la dictadura de Maduro en Venezuela. Pero no, AMLO tiene a Cárdenas en un póster, pero el actual Presidente calla, no escucha, no ve, no quiere ver lo que sucede en su entorno internacional y en su propio país.

 

JESÚS ORTEGA MARTÍNEZ

COLABORADOR

@JESUSORTEGAM

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