No soy millenial

¿Quién en el mundo se podría considerar “millenial”? Yo no, pero no creo que es una cuestión de edad y mucho menos de identificarte con una generación

Netlog

El término me suena a desechable en una sociedad donde todo lo es: los platos, la comida, los trabajos, las relaciones… las personas…

¿Quién en el mundo se podría considerar millenial? Yo definitivamente no, pero no creo que es una cuestión de edad y mucho menos de identificarte con una generación.

Hace unos días me subí a un Uber (que al final de cuentas es un chofer desechable) y me dijo que él pensaba que antes las parejas duraban porque les habían enseñado a arreglar las cosas, no a desecharlas, y pensé que este caballero perteneció a otra generación, la que formó a personas en la idea de ser líderes, jefes, padres de familia, dueños de la empresa…dueños del mundo con el que se podrían quedar por siempre si convencían a la siguiente generación de este término tan usado: millenial.

Les quiero explicar de dónde viene mi repele y el de muchos por esta palabra; empezando porque se creó en una junta de mercadotecnia donde se intentaba buscar la más obvia relación entre personas que ni siquiera están unidas por nada en específico más que el hecho de usar las redes sociales y lograr con esta revelación venderles cosas.

A diferencia de la generación X, la baby boomer y todas las anteriores que parecían haber sido observadas por un sociólogo y no un mercadólogo, tenían una base de contextos, sociales y culturales, pero no los millenials, este fue un término acuñado en la idea de cómo mantener ese mercado cautivo y esclavizado para que en un futuro se asegurarán como compradores de cosas innecesarias para impresionar a desconocidos a los que no les interesan en lo más mínimo.

Así es, personas que crecieron post ideología del bulling y desconociendo el furor de esos jóvenes que clamaban sexo, drogas y rock and roll pues parece la insignia de viejitos acabados que una vez fueron leyendas de un género de música que prácticamente no existe.

La indiferencia, la falta de identidad reina en esta generación que cruje a la par de adultos que los han criado para nunca crecer, para ser el chavo reventado pero nunca el jefe, el que se la vive de fiesta pero jamás tendrá un patrimonio, los cachamos protegiendo su poder palmeándonos la espalda y diciendo con una dulzura casi insultante es que son millenials.

Como si el mundo que les precede podría ser así de sencillo y vacío, como si el mundo fueran las redes solo porque es la parte que se les escapó de control y por ende no logran comprender, como si una verdadera revolución pudiera estar ahí. Con sinceridad no lo creo, creo que es parte de un sistema controlado tener una red que mantenga cautiva a la juventud, que lejos de tomar acciones sobre una realidad oprimente los limita a escribir insultos y poner emojis de señas, cuando bien podrían tomar el lugar que por derecho les corresponde y cambiar las cosas de verdad, no en un teclado, en las calles que vacías de esperanza se desviven en publicidad absurda. Lejos de sentirse comprendido y existente se diluye al ver que es solo contemplado como un producto más del estante de objetos de la tienda de siempre… con el dueño de siempre.

 

Columna anterior: ¡No soy princesa!

 

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