No son las ‘benditas redes sociales’, señor presidente

La falta de información precisa, oportuna y comprobable es un riesgo para cualquier sociedad que aspire a un desarrollo democrático y participativo

Ignacio Anaya Minjarez/ Columnista de El Heraldo de México
Ignacio Anaya Minjarez/ Columnista de El Heraldo de México

Considerar a los medios sociodigitales, a las benditas redes, como el espacio a través del cual la sociedad mexicana debate y se informa correctamente es un error. Usarlas como defensa ante la crítica es aún peor.

La falta de información precisa, oportuna y comprobable es un riesgo para cualquier sociedad que aspire a un desarrollo democrático y participativo. Eso debería tenerlo en cuenta la estructura del gobierno federal que encabeza Andrés Manuel López Obrador.

Es difícil avanzar como país si los datos que las personas necesitan para analizar, debatir y discutir públicamente —ya sea desde el acuerdo o el disenso—, lo que sucede en el día con día, entre la comunidad, en el quehacer del gobierno o incluso ante fenómenos naturales, fluyen de forma inconsistente o sesgada.

Resulta peor cuando la discusión termina arrastrada al campo abierto y sin control de los medios sociodigitales, donde el exceso y la visceralidad, las filias y fobias, o incluso estrategias de propaganda, contaminan el debate público y reducen el chance de contar con una ciudadanía siquiera medianamente informada.

De lo visto y escuchado hasta la fecha, pareciera que al presidente Andrés Manuel López Obrador y al resto de su equipo les importara más que la población tenga algo en qué creer a que cuente con certezas y datos para tomar las mejores decisiones, desde la individualidad y como parte del colectivo.

Sin datos específicos, sin instituciones que operen coordinadas para hacer o exponer diagnósticos completos, con la presentación de acciones o proyectos cuyos detalles se desconocen, poco útiles se vuelven las conferencias de prensa matutinas del Presidente.

Eso sin contar que se han convertido también en un espacio desde el cual cada mañana se responde a la crítica con apodos, descalificaciones e incluso con el hartazgo explícito de López Obrador, quien más de una vez ha expresado su malestar ante las preguntas planteadas.

Pareciera que la Presidencia y la estructura en general del gobierno federal son incuestionables y que pueden sostener esa postura con el respaldo de quienes en las redes aclaran y responden en su lugar.

Es como si olvidaran que toda la ciudadanía, lo apoye o no, requiere información que están obligados a proporcionar sin más intermediación que una estrategia de accesibilidad bien regulada y lo más expedita posible (artículo 6 constitucional, inciso A) a través de mecanismos con los que ya se cuenta.

Pero si la estrategia es dejar que las benditas redes sociales sirvan como línea de defensa o de comunicación gubernamental, el resultado puede ser poner a la sociedad en una senda riesgosa y de confrontación, más que en una de entendimiento para construir un mejor México.

Eso sería una lástima.

 

COLABORADOR

@LRCASTRILLON

¿Te gustó este contenido?