“No se hagan bolas”, sí es de izquierda

Cárdenas Solórzano quizá esté resentido porque el hoy Presidente mandó por un tubo al partido del sol azteca

Luis Soto
Luis Soto / Agenda Confidencial / Heraldo de México

Se equivoca el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano cuando afirma que Andrés Manuel López Obrador y Morena no son de izquierda. Se le olvida que el único y legítimo líder de masas que tiene México representa a la izquierda radical, por no decir que la ultraizquierda.

Tal vez durante muchos años, el ingeniero pensó que el único izquierdoso, perdón, de izquierda era él, nada más porque el 5 de mayo de 1989 fundó, junto con Porfirio Muñoz Ledo el Partido de la Revolución Democrática al que perteneció López Obrador, quien fue candidato presidencial en 2006 y 2012. O probablemente esté medio resentido porque 24 años después, el hoy Presidente mandó por un tubo al PRD no sin antes decirle algunas verdades de a kilo a los Chuchos, quienes se habían adueñado del partido.

El 12 de julio del 2013, un año después de haber perdido la elección presidencial, y decepcionado por las truchimanerías de aquéllos, López Obrador afirmó: Yo pinté mi raya con el PRD, y aunque no salimos peleados, no estoy de acuerdo con la política que llevan a cabo sus dirigentes. Por eso ya no tengo que ver nada con ese partido, ni con el PT ni con el Movimiento Ciudadano. Por esas fechas se empezó a gestar el engendro, perdón, la creación de Morena, y Andrés Manuel les recordó: En México, la izquierda real es Morena. Quienes dicen que son de izquierda, pero son sumisos, corruptos y avalan a un gobierno opresor, no son de izquierda. ¡Tómenla ca…nijos! Exclamaron algunos seguidores del líder de masas en aquél entonces.

Las reacciones a la afirmación del ingeniero en el sentido de que AMLO y Morena NO son de izquierda, no se hicieron esperar. Ayer, el senador Ricardo Monreal salió al quite y declaró: Para mí, Andrés Manuel es el líder más representativo de la izquierda en el mundo. Y agregó: Morena está cerca de la socialdemocracia y el gobierno de López Obrador se puede considerar, más que de izquierda, un gobierno socialdemócrata. ¿Socialdemócrata? Preguntan los perplejos. Más bien parce un gobierno socialcristiano, acotan los observadores puntillosos.

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AGENDA PREVIA: Sucedió lo que tenía que suceder porque así lo decidió la señora de la casa, y no Alfonso Romo, quien se lavó las manos en este penoso asunto: Margarita Ríos-Farjat fue electa por el Senado, ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Los detractores de Margarita insisten en que no tiene un perfil profesional y personal para la tremenda, perdón, la Suprema Corte; no cuenta con el conocimiento y la experiencia para ocupar tan importante cargo. No conoce el Poder Judicial. Tiene más libros de poesía que de derecho. Y otras cosas horribles, horribles. Algunos analistas señalan que el Presidente decidió incluirla en la terna porque en el año que llevaba en el SAT la recaudación ha sido paupérrima. Si por eso fue, pues qué bueno, subrayan. Lo que nadie se explica es por qué si existieron señales para saber que había dedazo a favor de Ríos-Farjat, Ana Laura Magaloni, quien goza de buen prestigio, se prestó al jueguito.

POR LUIS SOTO
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