¡No me ayudes con…padre!

El padre Solalinde es un férreo promotor de los derechos humanos y de la protección de los migrantes

Héctor Serrano Azamar / Heraldo de México /
Héctor Serrano Azamar / Heraldo de México /

Si dirigir a un país con los adversarios en contra ya de por sí es difícil, la cosa se complica cuando también hay que llevar a los amigos a cuestas. Son muchos y muy variados los motivos que algunos personajes tuvieron para decidir apoyar (abierta o secretamente) al movimiento de la Cuarta Trasformación encabezado por el Presidente de la República.

Cuando se decide apoyar un proyecto político, en cualquier lugar del mundo, los motivos serán desde los más nobles hasta los más perversos; quien lo dude, sólo necesitará ojear un libro de historia para convencerse. En el caso de México, nadie puede garantizar que todos los seguidores, colaboradores y promotores del nuevo gobierno comparten en su totalidad los mismos intereses y la misma visión de Estado.

También los hay, sin duda, aquellos que, teniendo los mejores y más nobles motivos para apoyar a un proyecto político, no necesariamente le ayudarán con algunas de sus acciones.

Con el riesgo de equivocarme, creo que es el caso del padre Alejandro Solalinde, un férreo promotor de los derechos humanos y de la protección de los migrantes que la semana pasada tuvo a mal un resbalón.

Transcribo textualmente su tuit del día primero de febrero: Les comparto una buena noticia en favor de la PGR: por la mañana me reportan el secuestro de un joven. De inmediato llamo a Gertz Manero, da instrucciones, se movilizan. Por la noche, la víctima es liberada! Y aprendidos (sic) los maleantes. Sí se puede! Bien por Gertz Manero!.

La manifiesta intención del padre, de tratar de elogiar a un funcionario del nuevo gobierno por hacer su chamba, no fue del todo bien recibida por los usuarios de la red social, pero sí fue aprovechada por los detractores del movimiento.

No fueron pocas las personas que se sintieron ofendidas por el mensaje, mencionaron entre otras cosas; amiguismo y favoritismo. Y aunque me parece un exceso tratar de quemar en leña verde al padre Solalinde por lo sucedido o juzgar al fiscal general de la República por hacer bien su trabajo, sí creo que este tipo de acciones no ayudan en nada al Presidente y reflejan aquello que sigue siendo una realidad, no todas las personas tienen el mismo nivel de acceso a la justicia.

Bien por el padre que conoce a funcionarios del más alto nivel y utiliza su influencia para pedir ayuda en favor de otros.

Bien por el fiscal general que demuestra eficacia en el cargo conferido.

Mal y de malas por el mensaje transmitido de que se necesita tener un amigo en el gobierno para que algunas cosas funcionen.

Lo del padre sólo fue un resbalón, pero nos alerta de algo que puede suceder.

Debemos estar muy atentos de aquellas personas que ocuparán su influencia para pedir favores con la intención de torcer la ley a su favor, ése es el verdadero cáncer de nuestra nación y tenemos que combatirlo.

Para Alejandro Solalinde bien aplica la frase: ¡No me ayudes con… Padre!

 

 

@hserranoazamar

 

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