No más violencia

El hartazgo, la frustración y el miedo femenino fueron el combustible de la protesta explosiva del viernes

Alejandro Cacho / Touché / Heraldo de México
Alejandro Cacho / Touché / Heraldo de México

No puedo imaginar a nadie en este país negando la emergencia de género que viven nuestras mujeres. ¿Qué nos pasó?, ¿por qué llegamos a estos grados de violencia e impunidad contra ellas? Son varias las razones, desde la educación machista en muchas familias mexicanas -propiciada en buena medida por las propias madres-, hasta la criminal indiferencia e incapacidad de las autoridades para prevenir, perseguir y castigar a los agresores de mujeres.

El hartazgo, la frustración y el miedo femenino fueron el combustible de la protesta explosiva del viernes. Por el silencio colectivo frente a esa terrible realidad no podíamos esperar una protesta tersa, civilizada, racional. ¿Acaso es racional o civilizada la agresión constante contra las mujeres? ¿Imagina usted la pesadilla de vivir bajo constante acoso sólo por ser mujer?

Ellas sólo quieren lo que cualquiera de nosotros. Quieren vivir tranquilas, sentirse seguras, ser respetadas. ¿Es mucho pedir?

Lo que vimos el viernes es directamente proporcional al coraje y frustración de las mujeres que se sienten vulneradas. Fue la rabia colectiva producto de la incomprensión e indiferencia de la sociedad y las autoridades.

El problema es que se salió de control y que tuvo más atención el vandalismo y la violencia que la causa de la protesta.

Las mujeres son más inteligentes y valientes que la barbarie que vimos.

Son capaces de realizar una protesta mucho más rotunda y prolongada para provocar que las cosas cambien y, al fin, ser escuchadas y atendidas. Por eso creo que los desmanes causados por unos y unas cuantas sólo consiguen desvirtuar su grito desesperado.

La injustificada agresión a periodistas es un foco rojo. Decir que fue un hombre quien agredió cobardemente a Juan Manuel Jiménez, reportero de ADN40, es una verdad a medias.

Las organizadoras y participantes de la protesta no pueden deslindarse. Antes del artero golpe que lo dejó semiinconsciente, fueron mujeres quienes comenzaron a agredirlo. Le gritaban y aventaban pintura. Tras el golpe, logró ponerse de pie ayudado por otro compañero, siguió siendo acosado y agredido por otras mujeres.

Otro reportero de Multimedios también fue agredido por una mujer que le disparó pintura en aerosol a la cara, directamente a los ojos. Una reportera de Milenio -ojo, reportera- también sufrió acoso y agresiones de otras mujeres. Le arrebataron su teléfono celular, la empujaron y amenazaron.

Ésas fueron las más recientes señales de la crispación y encono contra los medios de comunicación. Sentimientos atizados desde el poder presidencial. López Obrador lleva años asumiendo el papel de máximo calificador de periodistas y medios del país.

Son conocidos sus enfrentamientos con el gremio. ¿Qué sigue?

Recordemos que el asesino de la masacre en El Paso, Texas, se inspiró en el discurso racista de Trump.

POR ALEJANDRO CACHO

[email protected] 

@CACHOPERIODISTA

 edp

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