No estorbar, no robar y proteger

El gobierno actual se ha empeñado en generar incertidumbre jurídica, con acciones como la cancelación del nuevo aeropuerto y el veto arbitrario a empresas

Fausto Barajas / Articulista invitado / Heraldo de México
Fausto Barajas / Articulista invitado / Heraldo de México

En México, tenemos un gobierno que se autoproclama liberal. Lo mínimo que se debe esperar de un gobierno así es que cumpla tres funciones esenciales de manera eficaz: no estorbar, no robar y proteger a los ciudadanos.

Lamentablemente, esta administración va en sentido contrario y es todo, menos liberal. Veamos por qué.

Un gobierno liberal no estorba. Al contrario, permite el pleno ejercicio de las libertades de sus ciudadanos, incluyendo la libertad para trabajar, invertir, producir y consumir. Un gobierno realmente liberal entendería que lo más importante es garantizar el Estado de Derecho, es decir, vigilar que las reglas del juego sean claras, respetadas y puestas en práctica. Como eso no ocurre en nuestro país, somos considerados un país moderadamente libre. Con una calificación de 64.7 puntos, ocupamos el lugar 66 de 180 en el índice de libertad económica que publica The Heritage Foundation. La calificación es peor todavía en los derechos de propiedad (59.1), efectividad judicial (34.9) e integridad de gobierno (26.3).

El gobierno actual no ha dado señales claras de mejorar en estos aspectos, se ha empeñado en generar incertidumbre jurídica, con acciones como la cancelación del nuevo aeropuerto, vetar arbitrariamente a empresas para competir en el sector farmacéutico, cancelar subastas eléctricas y rondas petroleras, sólo por mencionar algunos atentados a la libertad económica. Y las consecuencias ya se dejan sentir. La inversión extranjera directa en el primer trimestre de 2019 se redujo 2,500 millones de dólares (20 por ciento) respecto al mismo periodo de 2018. En Petróleo y gas, se redujo 307 millones (100 por ciento); en transporte de gas por ducto, 383 millones (100 por ciento) y en el sector eléctrico, se redujo 69 millones (11 por ciento).

Un gobierno liberal no roba. Y parte de las acciones para disminuir el robo y la corrupción pasan por la efectiva competencia y transparencia en las contrataciones. Sin embargo, el gobierno actual ha hecho un uso sistemático de las adjudicaciones directas, que representan 76 por ciento de las contrataciones del gobierno, dando espacio a una mayor corrupción.

Un gobierno liberal protege a los ciudadanos. La seguridad es la base para la preservación de la vida, el respeto de la propiedad y el cimiento de la prosperidad. Sin embargo, hoy la vida y la propiedad están en un mayor riesgo en México. En el primer trimestre de 2019 los homicidios dolosos aumentaron 9.7 por ciento a tasa anual y alcanzan la cifra de 80 por día; los feminicidios, aumentaron 14 por ciento (hay 3 por día); el secuestro, creció 45 por ciento (4 por día); el robo a transportistas aumentó 7 por ciento (35 por día) y el robo a los negocios aumentó 11 por ciento (317 por día).

Ocuparse en esas tres tareas esenciales demanda tiempo, así como recursos humanos y económicos. Cuando un gobierno desempeña estas tres tareas bien, puede darse el lujo de pensar si quiere entrar al negocio de las telecomunicaciones, o al de la refinación de petróleo. Pero mientras no sea así, debería concentrar todas las energías en cumplir con lo elemental: no estorbar, no robar y proteger a los ciudadanos. Ojalá alguien se lo pudiera explicar a ya saben quién.

*Especialista en políticas públicas

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@FAUSTOBARAJAS

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