No es un regaño, es una pregunta

La tardanza en la entrega de los apoyos sociales prometidos por el presidente Andrés Manuel López Obrador comienzan a generar reclamos

Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México

Todavía por las buenas, pero las quejas de los de abajo comienzan a multiplicarse ante el Presidente de la República.

Y la mayoría tiene relación con los programas de apoyo prometidos. Los de Bienestar, los de Adultos Mayores, los de Prospera, los que van para personas con discapacidad, el de Jóvenes Construyendo el Futuro…

Ayer, en su recorrido por Nayarit, Andrés Manuel López Obrador recogió reclamos a su paso.

Un grupo de campesinos, por ejemplo, lo detuvo en la carretera para hablarle de sus problemas y una mujer ya mayor lo abordó.

Ayer nos dieron apoyo y no se nos dieron a todos. No es regaño, es una pregunta… Estamos inconformes porque no nos tocó a todos.

-¿Qué apoyo fue? –preguntó López Obrador. Múltiples voces respondieron: De Prospera…, pero no se nos dio a todos….

El jefe del Ejecutivo tomó nota.

Al poco, en el mitin en bahía de Banderas, el propio Andrés Manuel instó a los asistentes:

-¡Levanten la mano los que no han sido censados!

Muchas fueron las manos que se alzaron. Tantas, que el propio AMLO reiteró: Los que no han sido censados….

-Bien –admitió-, porque así no me engañan. ¡A eso vengo!

Fueron tantos los reclamos por la falta de entrega de apoyos, que el delegado federal en Nayarit, Manuel Peraza, terminó declarando que existían acciones orquestadas en su contra por parte de algunos actores políticos. Contó incluso que había tenido que remover de su cargo a dos de los tres delegados regionales porque andaban promocionando a otros actores políticos de la entidad, o entregaron indebidamente recursos a amigos y familiares.

En otras palabras, estaban lucrando con los programas sociales.

Ante tal panorama, el Presidente reconoció la tardanza en la entrega de los apoyos y arguyó, de nueva cuenta, que el problema provenía de los gobiernos anteriores.

Gobiernos que, indicó, no estaban preparados para atender al pueblo, Eran facilitadores para la corrupción y estaban al servicio de una minoría rapaz.

Y, claro, el regaño de López Obrador –a quien corresponda– tampoco se hizo esperar: (Hay que) mandar ya por un tubo la subcultura del agandalle; nada de que el que no transa no avanza; ya eso ¡que se vaya al carajo!, para decirlo con claridad.

Las arengas de López Obrador atemperan el ambiente, redirigen los reclamos hacia otros rumbos, hacia otros rostros y obsequian una tregua a los encargados de los programas sociales y a los llamados siervos de la nación en la confección del imbricado censo.

Pero es cada vez más evidente que los reclamos frente al propio mandatario –sobre todo en el campo, en zonas semirrurales e indígenas- son cada vez más directos y apremiantes.

GEMAS: Obsequio del fiscal electoral José Agustín Ortiz Pinchetti: El delito más frecuente ha sido utilizar los programas gubernamentales para influir o condicionar el voto.

dc

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
OpiniónSacapuntas

Sacapuntas