No es el capitalismo, elitismo in extremis

El mérito ha sido expulsado, la riqueza es mal vista: a los empresarios se les ha estigmatizado, y a las élites culpado por los males de México

Articulista invitado / Alejandro Echegaray / El Heraldo de México
Articulista invitado / Alejandro Echegaray / El Heraldo de México

Con todo respeto te contesto. Existe una prensa fifí, no es una invención, existe el partido de los fifí, existe el conservadurismo en México y creo que nunca ha desaparecido; no están de acuerdo con nosotros, son nuestros adversarios.

Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México

Junto con el advenimiento del lopezobradorismo se ha querido instaurar la narrativa de que la riqueza es un juego de suma cero; es decir, la riqueza no se crea, sólo se distribuye (y, casi siempre, en perjuicio de las clases desprotegidas). El mérito ha sido expulsado, la riqueza es mal vista: a los empresarios se les ha estigmatizado, y a las élites culpado por los males de México. Se ha incrustado en la psique de un sector de la población la idea schmitteana de ver la política como una relación amigo-enemigo, ricos-pobres, instruidos-ágrafos. El presidente López Obrador, durante 18 años, lideró un proyecto populista que se oponía al poder opresor de las élites. Sin embargo, su mayor engaño es que no pertenece a la clase gobernante. Él vive en Palacio Nacional, ejerce el presupuesto y 970 millones de pesos de manera discrecional; junto a él están Bartlett, Álvarez Lima, Germán Martínez, y otros que gobernaron con el PRIAN. Morena obtendrá 1,700 millones de pesos en prerrogativas, ha hecho nombramientos en la Suprema Corte, aparece frente a la nación en sus conferencias matutinas, y aún así se presenta como un selenita de la política. Presentarse como ajeno a la clase en el gobierno les permite marginarse de los reflectores ciudadanos y operar fuera de los procesos de rendición de cuentas. Por ejemplo, el viernes, culpó de las muertes de niñas y niños con cáncer a las enfermeras y médicos que no salieron a la farmacia de la esquina a comprar las medicinas. Si el país está en llamas, la estrategia es trasladar la responsabilidad a la clase que dejó el poder pero sigue detrás de sus fracasos. Esto facilita la victimización por un supuesto golpe de Estado suave, por la animadversión de las clases empresariales por el manejo de la economía, a la crítica por parte de la prensa independiente, a una campaña por parte de farmacéuticas o las críticas por su forma desaliñada de vestir. Lo pernicioso es que no se enfrentan los problemas desde el ‘nosotros’, sino desde el ‘ellos’. Carl Schmitt hubiera sonreído.

Sí, los enemigos son los chivos expiatorios, los amigos son los beneficiarios de todo tipo de canonjías. Al margen del discurso y de la narrativa lopezobradorista, las acciones de gobierno han estado encaminadas a eternizar el capitalismo de cuates, lo que los anglosajones llaman crony capitalism. Pero se podría argumentar que este sistema es el que ha perpetuado la desigualdad, pues dificulta el acceso al capital, entorpece la movilidad social y encarece los créditos. Si el Presidente verdaderamente quiere llevar a buen puerto una transformación profunda, tiene que destruir los cimientos del capitalismo entre amigos. El triunfo del populismo no se debe necesariamente a la crisis del capitalismo, sino a la frustración que produce la falta de oportunidades y la incapacidad de emprender. El populismo sólo es el síntoma, la enfermedad la produce el amiguismo.

POR ALEJANDRO ECHEGARAY
POLITÓLOGO

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