Ni una más

El objetivo es crear espacios seguros para las niñas y mujeres que vivimos o visitamos esta ciudad

Circe Camacho / Opinión El Heraldo de México / Columna Invitada
Circe Camacho / Opinión El Heraldo de México / Columna Invitada

La jefa de Gobierno de nuestra ciudad, Claudia Sheinbaum Pardo, presentó una estrategia de seguridad pública ante uno de los problemas más viejos y arraigados que tenemos como sociedad: la violencia de género. El Plan de Acción Inmediata de Atención a la Violencia contra las Mujeres es una respuesta a las protestas de los pasados días, pero también al grave problema de seguridad pública que padecemos desde hace varios años.

El objetivo es crear espacios seguros para las niñas y mujeres que vivimos o visitamos esta ciudad, con botones de pánico en transporte público, o reforzar la vigilancia para que se respeten los espacios exclusivos en el Metro y el Metrobús. También se mejorarán las condiciones de iluminación y vigilancia en las inmediaciones de las estaciones del Metro, y se fortalecerá el programa Senderos Seguros.

Se capacitará a policías y ministerios públicos para que puedan atender correctamente a las víctimas y crear un banco de información genética, para identificar agresores a partir de su ADN.

Adicionalmente, las Lunas fortalecerán la atención psicológica, asesoría jurídica, trabajo social y orientación sobre derechos humanos. Aunque quizá la parte más importante serán las campañas de concientización que se realizarán para sensibilizarnos sobre este gravísimo problema. Seamos claros: vivimos en una sociedad que mata a sus mujeres en forma sistemática, amparada en una insostenible impunidad. ¡Por eso estamos hasta la madre! Estamos hasta la madre salir a las calles con la incertidumbre de si vamos a regresar, como Viviana, que nunca volvió a su casa desde aquel 30 de noviembre de 2018. Estamos hasta la madre de tener que vestirnos pensando en si vamos a provocar el acoso, como a Gaby, cuando usó el Tren Ligero y la tocaron sin su consentimiento.

Hasta la madre de subir a un taxi con miedo a que el chofer cambie la ruta, como pasó a Daniela el 19 de mayo. Hasta la madre de relacionarnos sentimentalmente con una persona, y vivir con la incertidumbre de que un día nos maten, como pasó a Itzury el 1 de mayo.

Estamos ante un problema estructural que es implícito al sistema capitalista, un modelo que empobrece a la mayoría, explota a los seres humanos y al planeta, convierte todo en mercancía, y a nosotras nos cosifica y asesina. Aunque quizá esto no es lo más grave, pues en la mayoría de los casos antes de quitarnos la vida nos ultrajan, nos amarran, nos violan, nos queman, nos apuñalan, nos tratan de la peor e inimaginable forma posible con el único fin de humillarnos.

Sabemos que el sistema judicial mexicano tiene graves y añejos problemas, deficiencias institucionales en la prevención, atención, investigación y sanción de la violencia de género, pero esta situación no cambiará sin la participación de todas y todos. Seamos críticos y sensibles, para poder trastocar todas y cada una de las estructuras ideológicas, culturales, económicas y políticas del patriarcado que se manifiestan en cada ámbito de nuestra vida cotidiana y que son el sustento de la violencia de género que padecemos.

Para empezar, podemos intentar ser empáticos y amables con todas y todos los que están a nuestro alrededor lo que resta del día. Parece un pequeño cambio, pero seguro verás una enorme diferencia en cómo te relacionas con los demás.

POR CIRCE CAMACHO BASTIDA
COORDINADORA DEL PARTIDO DEL TRABAJO EN EL CONGRESO DE LA CIUDAD DE MÉXICO
@CAMACHOCIRCE


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