Ni sí, ni no

No existen pruebas que apunten a la colusión con Rusia, pero hubo 10 momentos concretos en los que Trump quiso detener la investigación

Opinión de Camila Gómez Díaz Barreiro/ El Heraldo de México
Opinión de Camila Gómez Díaz Barreiro/ El Heraldo de México

Renuncia al cargo y se retira de la vida pública.

Se trata de Robert Mueller, fiscal especial y líder en la investigación de la trama rusa. Decidido a escarbar hasta lo más profundo para determinar si en efecto Donald Trump había alcanzado la victoria presidencial en 2016 con ayuda de Rusia; durante tres años Mueller abrió expedientes secretos, se reunió con agentes clave y se dio a la tarea de redactar un informe cauteloso para esclarecer los hechos.

En paralelo, sucedieron un par de eventos que le sacaron canas verdes al Presidente estadounidense, mientras gran parte de la opinión pública reafirmaba su culpabilidad. En 2017 Michael Flynn, consejero de Seguridad Nacional, renunció luego de admitir que mintió al FBI sobre el vínculo con Rusia. Más adelante, Paul Manafort, el ex jefe de campaña electoral de Trump fue acusado por el delito de fraude. Finalmente, el abogado de Trump, Michael Cohen, se entregó ante las autoridades, asegurando su colaboración con Rusia en el desvío de recursos electorales. En respuesta, fue condenado a tres años de prisión. Ante las cámaras, Cohen declaró: lealtad ciega hacia Trump me condujo a elegir el camino oscuro.

Así se fue desplegando un caso tras otro, poniendo el reflector en la corrupta administración del Presidente. Acusaciones a 34 individuos, siete de los cuales han sido condenados, incluidos algunos miembros de alto rango de la campaña de Trump. Sin embargo, mientras los personajes secundarios se iban a la cárcel, el principal permanecía intocable.

Finalmente, los esfuerzos de investigación de dos años se redujeron a un veredicto controversial: no existen pruebas que apunten a la colusión con Rusia.

Lo que sí se comprobó fue que Rusia interfirió en las elecciones de 2016 de forma sistemática y de gran alcance, y 10 momentos concretos en los que Trump quiso detener la investigación correspondiente.

Ante los ojos de la oposición, la destitución presidencial era la única alternativa frente al abuso electoral que estaba a punto de adjudicársele a Trump. No obstante, el fiscal especial difirió. Acusar a Trump no era una opción, afirmó Mueller. Y es que conforme a la ley, el Departamento de Justicia no puede acusar de un crimen a un Presidente en el poder. Sin embargo, sí puede investigarlo hasta los huesos y abrir la puerta para exigir su especialidad: justicia.

Si hubiéramos tenido la certeza de que el Presidente claramente no cometió un crimen, lo hubiéramos dicho; no lo hicimos, compartió Mueller. Ni sí, ni no; sino todo lo contrario. Básicamente esa fue la última intervención pública del fiscal especial, quien entrega la batuta a quien la tome en el esfuerzo de concluir algo distinto y actuar en consecuencia.

Hasta donde se sabe, Donald Trump seguirá liderando al Ejecutivo, conduciendo la política exterior y dirigiendo a las Fuerzas Armadas hasta la próxima contienda electoral.

Tomó la mitad del periodo presidencial reunir pruebas para dictar el veredicto, y aunque no se logró declararlo culpable, tampoco se le reconoció inocente.

Puede que se haya cerrado el capítulo de la trama rusa. Sin embargo, con pinzas se abre uno nuevo: las elecciones de 2020 para elegir al próximo líder de Estados Unidos.

Si algo se ha comprobado, es que todo puede suceder.

POR CAMILA GÓMEZ DÍAZ BARREIRO

@CAMILAGOMEZDB

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