NFL se aztequiza

Una lovemark superó el proceso de evolución de las marcas, hasta convertirse en emblema que conquista, tan sólida como la NFL y su amplio ramaje

NFL se aztequiza

Estimado fan, seguramente amas a algunas marcas, aunque quizá ni cuenta te des. Como el amor, sólo lo notas cuando te hace falta. Una lovemark es una marca que te conquista con los atributos que te encantan o satisfacen.

La NFL contempla su expansión en territorio mexicano con la mejor estrategia posible, apunta a los nuevos consumidores, los niños de las escuelas primarias. Las mejores marcas del mundo emplean estrategias de impacto social.

La nota reporteada por Enrique Hernández de El Heraldo de México, se detalla cómo este principal organismo del deporte de los Estados Unidos, no sólo elige a este país para algunos encuentros de la liga, ahora desea germinar.

Si consideramos que una lovemark cruzó todo el ciclo de las marcas hasta convertirse en una que te enamora, es que realizó en el camino una serie de procesos de calidad que la llevaron a ser eso, una súper marca. Es decir, primero hay que construir una buena marca, y después procurar los procesos necesarios para madurar en una lovemark, si es su propósito. Porque tampoco hay que descartar que los objetivos de algunas marcas no proyectan esta evolución, y también es respetable. En el ámbito deportivo, el objetivo de las marcas debiera ser cultivar lovemarks, por el campo fértil donde se siembra.

Igual que sucede con el amor, la lovemark es, en ocasiones, inefable, o sea que no se puede explicar con palabras el generoso apego que provoca. Pero esta provocación se planifica y gestiona en el plan de marketing.

Una lovemark llega a rebasar el amor, porque a veces es pasional, sus adeptos se ganan a veces de forma irracional. La NFL no está exenta del riesgo de los errores y debilidades humanas. Baste revisar las demandas por acoso sexual que enfrentaron en los últimos tiempos. Lo importante acá es su forma de enfrentar la crisis, sin desentenderse del problema y asumiendo los costos.

En México, grandes entidades deportivas atentan contra su propio ADN. Por ejemplo, la imagen de directivos odio- sos que padece Chivas es algo que no va con su perfil de equipo del pueblo. Eso que se lo dejen al América, que ha hecho del eslogan ódiame más una muy agitada bandera. El 58% de consumidores se interesa por el impacto social y ambiental de una marca, porque le agrada que lo que ad- mira desencadene ese sentimiento en los demás, obteniendo una certeza de que está, entonces, en el camino correcto. Un estudio de Sports Industry Group de la consultora EY determinó que el partido de la NFL en la Ciudad de México entre Raiders y Texans, jugado en el Estadio Azteca en noviembre de 2016, y sus eventos relacionados, produjeron un aumento en el Producto Interno Bruto de 45 millones de dólares (923 millones de pesos), ofreciendo dos mil 840 empleos en la entidad.

La NFL sustenta su lovemark para generaciones venideras. #Touchdown.

 

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