Neoliberalismo travestido

Andrés Manuel López Obrador tendrá en sus manos una decisión definitoria: cambia el modelo o se adapta a él

Wilbert Torre / Serendipia / Heraldo de México
Wilbert Torre / Serendipia / Heraldo de México

En medio de decisiones pospuestas e indefiniciones importantes, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador aún no da un color completo. ¿Será populista? ¿Sepultará o sólo modificará el modelo neoliberal? ¿El presupuesto tendrá un nuevo diseño o será la misma plana revolcada? Suponer que su victoria significará per se la sepultura del modelo neoliberal equivale a un cuento chino.

A partir de diciembre, AMLO encabezará un cambio político mayor expresado en las urnas; pero en la realidad, algunas líneas esenciales y formas de operar del viejo régimen no cambiarán significativamente.

Quisiera detenerme en este punto y hacer otra pregunta central: ¿el gobierno de López Obrador trastocará la forma en la que la tecnocracia ha dirigido la economía nacional?

En el umbral del cambio político más importante en el último siglo, no hay muchas dudas respecto a que el problema más importante de resolver es el estancado crecimiento económico nacional.

La designación de Carlos Urzúa como secretario de Hacienda tampoco significa que la política económica vaya a cambiar en automático. Es posible decir, sin exagerar, que desde la presidencia de Miguel de la Madrid (1982-1988), la economía ha sido definida por la tecnocracia, que ha gobernado desde la Secretaría de Hacienda imponiendo fórmulas y programas económicos.

Es la economía, estúpido. La legendaria frase de Bill Clinton en la campaña de 1992 sirve para revisar más de dos décadas después el resultado general de esos programas: un crecimiento de 2 por ciento, claramente insuficiente para llevar al país a un progreso sostenido.

Una y otra vez, el señor secretario de Hacienda, el actual y los anteriores, han comparecido ante las cámaras de Diputados y de Senadores, donde han repetido el mantra frágil de la tecnocracia de que han entregado buenas cuentas y que los fundamentos macroeconómicos del país son sólidos. ¿Buenas cuentas para qué?

Como parte de los ritos y las formas de la transición, es conveniente preguntarse si Andrés Manuel López Obrador y su gobierno actuarán en consecuencia con el fracaso demostrado por las políticas neoliberales.

¿O quizá el neoliberalismo y la tecnocracia también serán envueltas en el manto de la transición tersa?

Todo es posible en esta mudanza tan extraña. Algunos secretarios y colaboradores cercanos le han escuchado a AMLO pronunciar esta frase: ¿Por qué si la transición es tersa, por dentro estamos dándonos?

La pregunta que un país entero se está haciendo es si habrá un giro drástico en la conducción de la política económica neoliberal y si ese cambio producirá un crecimiento que se aleje de la mediocridad de 2 por ciento.

Sólo AMLO y Urzúa tienen una respuesta. Por primera vez en los últimos gobiernos, un presidente tendrá una influencia determinante en la conducción de la política económica, más allá de las directrices de la tecnocracia.

Me pregunto si se atreverá a trastocarla y a fundar una nueva. O veremos un neoliberalismo travestido.

 

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@WILBERTTORRE

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